Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Este que ahora te escribe
Este que ahora te escribe, se está muriendo por dentro;
se esta muriendo en silencio y entre gritos por que vengas
a reducir su condena.
Por la maldita tristeza
que agreste le desdibuja de sus labios la sonrisa,
por la pena que lo llena.
Dime tú si ahora ausente, cuando lloras, tus parientes
igual que yo te consuelan, igual que yo
te comprenden.
Si esa cadena de rezos y de buenas intenciones,
igual que a mí te condenan.
Si el Cristo que compasivo te mira desde lo alto
del respaldo de tu cama,
perdona porque no vienes, perdona si no me llamas.
No se puede subsistir si tenes partida el alma,
igual que yo que en mitades va pasando mi existencia.
Tu carisma siempre a sido mi religión y creencia,
y ahora lo desperdicias igual que si fueras rica
y te sobraran razones, y te faltara consciencia.
Hay veces que sin aliento, cuando el silencio me envuelve
te llamo en mi pensamiento;
y hay veces que estando fuerte, cuando los ruidos me aturden
entre gritos te reprendo.
Pero todo a sido en vano si no escucha quien no quiere,
y se va aumentando el año con esta nueva estación
y los verdores con ella.
Pero yo quedé varado en el invierno pasado
con las flores que tenía y van secando en mis manos.
Este que ahora te escribe, al igual que todas ellas,
se está muriendo por dentro.
Este que ahora te escribe, se está muriendo por dentro;
se esta muriendo en silencio y entre gritos por que vengas
a reducir su condena.
Por la maldita tristeza
que agreste le desdibuja de sus labios la sonrisa,
por la pena que lo llena.
Dime tú si ahora ausente, cuando lloras, tus parientes
igual que yo te consuelan, igual que yo
te comprenden.
Si esa cadena de rezos y de buenas intenciones,
igual que a mí te condenan.
Si el Cristo que compasivo te mira desde lo alto
del respaldo de tu cama,
perdona porque no vienes, perdona si no me llamas.
No se puede subsistir si tenes partida el alma,
igual que yo que en mitades va pasando mi existencia.
Tu carisma siempre a sido mi religión y creencia,
y ahora lo desperdicias igual que si fueras rica
y te sobraran razones, y te faltara consciencia.
Hay veces que sin aliento, cuando el silencio me envuelve
te llamo en mi pensamiento;
y hay veces que estando fuerte, cuando los ruidos me aturden
entre gritos te reprendo.
Pero todo a sido en vano si no escucha quien no quiere,
y se va aumentando el año con esta nueva estación
y los verdores con ella.
Pero yo quedé varado en el invierno pasado
con las flores que tenía y van secando en mis manos.
Este que ahora te escribe, al igual que todas ellas,
se está muriendo por dentro.
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