Ciela
Poeta veterano en el portal
Este tiempo es mío.
Nada
podría arrebatármelo,
ni siquiera la muerte.
Es tiempo decantado
entre paréntesis de años
que conceden
permisos importantes.
Nada
podría arrebatármelo,
ni siquiera la muerte.
Es tiempo decantado
entre paréntesis de años
que conceden
permisos importantes.
Horas extras robadas al hastío,
licencias extra médicas,
más allá
de accidentes laborales.
licencias extra médicas,
más allá
de accidentes laborales.
Este tiempo es mío,
más allá del amor,
de los amores
y de los compromisos
contraídos
como virus.
más allá del amor,
de los amores
y de los compromisos
contraídos
como virus.
Tiempo bajo el contrato
inclaudicable de la lluvia.
Porque un día llovió y mi faringitis
extravió todos los taxis.
inclaudicable de la lluvia.
Porque un día llovió y mi faringitis
extravió todos los taxis.
Es mío y ni el cansancio
podría hacerlo nebulosa,
zapping de intrascendencias.
Y aunque no transcienda,
este tiempo es
absolutamente mío.
Porque me he sacado los zapatos
y estoy escribiendo
a la deriva, sin línea de base,
sin conciencia de avatares,
indiferente al traumatólogo creyente
en la virtud del ultrasonido
(que no estaría nada mal
si pasara a formar parte
de la religión insuperable
de este tiempo
Absolutamente mío).
podría hacerlo nebulosa,
zapping de intrascendencias.
Y aunque no transcienda,
este tiempo es
absolutamente mío.
Porque me he sacado los zapatos
y estoy escribiendo
a la deriva, sin línea de base,
sin conciencia de avatares,
indiferente al traumatólogo creyente
en la virtud del ultrasonido
(que no estaría nada mal
si pasara a formar parte
de la religión insuperable
de este tiempo
Absolutamente mío).
Este tiempo es mío.
Tan mío como ajeno
me resulta,
por un rato,
lo irremediablemente
perdido.
GraCiela Vergel - Todos los derechos reservados -
Tan mío como ajeno
me resulta,
por un rato,
lo irremediablemente
perdido.
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