El silencio y la calma llenan la vereda,
Te espero postrada en la piedra,
Mientras suelto la rosa carmesí,
pensando en ti, me entrego a ti,
un estéril sacrificio que jamás veras,
mientras las esperanzas se tornan vacías.
¿Sientes las espinas?,
¿Puedes ver las lágrimas?,
¿Has olvidado tu palabra?.
Los cielos condenan mi espera;
Mientras el tiempo se lleva a mí ser,
Por este sacrificio que jamás veras,
Mientras este eterno sueño roto,
Carcome mis ilusiones vanas;
Me niego a pensar que me has olvidado,
Mientras caminas por la vereda de la muerte.
Te espero postrada en la piedra,
Mientras suelto la rosa carmesí,
pensando en ti, me entrego a ti,
un estéril sacrificio que jamás veras,
mientras las esperanzas se tornan vacías.
¿Sientes las espinas?,
¿Puedes ver las lágrimas?,
¿Has olvidado tu palabra?.
Los cielos condenan mi espera;
Mientras el tiempo se lleva a mí ser,
Por este sacrificio que jamás veras,
Mientras este eterno sueño roto,
Carcome mis ilusiones vanas;
Me niego a pensar que me has olvidado,
Mientras caminas por la vereda de la muerte.
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