Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sospecho que no hallas el modo de escucharme,
tampoco el modo de virar la lluvia que chamusca
lágrimas.
Sin embargo no cabe duda de la brutal fiereza
conque mi alma se corporiza en tu alma,
conque mi cuerpo se adhiere a tu cuerpo.
Ahora aguardaré hablar contigo una vez más
y no sabré si es un premio o es un castigo sentir
este odiado amor.
En el abismo adonde me arrojé sin miedo,
escuché sonidos de Alondras que atacan a
los ojos.
Esos sonidos son como ásperas estocadas
que dan de pleno en el corazón abatido,
cierta fuerza negra te derriba de antemano.
Y aunque no lo quieras, aunque te resistas,
no habrá remedio, porque todo da lo mismo
si mueres a traición.
El fin, como tu lo sabes, se responde con un
mudo interrogante
que tal vez apacigue este amor amortiguado
en el éxtasis.
tampoco el modo de virar la lluvia que chamusca
lágrimas.
Sin embargo no cabe duda de la brutal fiereza
conque mi alma se corporiza en tu alma,
conque mi cuerpo se adhiere a tu cuerpo.
Ahora aguardaré hablar contigo una vez más
y no sabré si es un premio o es un castigo sentir
este odiado amor.
En el abismo adonde me arrojé sin miedo,
escuché sonidos de Alondras que atacan a
los ojos.
Esos sonidos son como ásperas estocadas
que dan de pleno en el corazón abatido,
cierta fuerza negra te derriba de antemano.
Y aunque no lo quieras, aunque te resistas,
no habrá remedio, porque todo da lo mismo
si mueres a traición.
El fin, como tu lo sabes, se responde con un
mudo interrogante
que tal vez apacigue este amor amortiguado
en el éxtasis.
Última edición: