AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Estés donde estés
Mi viudez no nació esta mañana,
sino del análisis de la oscuridad
de tu alma, que me expulsó
de tu piel maldita y del ambiente aciago
en que se desarrollaba tu oscura
venganza, en un plan definido
en una maldición, nacida de tus entrañas,
de tus viseras, de tu sangre
y de tu manchado corazón.
Quizás, sería mejor agradecer
al destino y a tu planificada estructura,
para apartarme de tu camino.
Ahora que nada somos y nada tengo,
mi mejor aliada la noche y la soledad
aconsejan: y se alejan dejándome
tu muerte, como pago de mi sufrimiento.
Tu suerte, ya no será más mi suerte
y estés donde estés, llorarás
y nunca más mi amor alcanzará
ni siquiera el susurro de tu huella maldita...
Encontraré mi luz, y mi camino;
el destino te olvidará
y yo podré amar a otro espíritu
pero a ti jamás, porque mi alma limpia
no podrá volver por esos senderos oscuros,
en donde todo fue venganza y alevosía...
07/12/2002.
Mi viudez no nació esta mañana,
sino del análisis de la oscuridad
de tu alma, que me expulsó
de tu piel maldita y del ambiente aciago
en que se desarrollaba tu oscura
venganza, en un plan definido
en una maldición, nacida de tus entrañas,
de tus viseras, de tu sangre
y de tu manchado corazón.
Quizás, sería mejor agradecer
al destino y a tu planificada estructura,
para apartarme de tu camino.
Ahora que nada somos y nada tengo,
mi mejor aliada la noche y la soledad
aconsejan: y se alejan dejándome
tu muerte, como pago de mi sufrimiento.
Tu suerte, ya no será más mi suerte
y estés donde estés, llorarás
y nunca más mi amor alcanzará
ni siquiera el susurro de tu huella maldita...
Encontraré mi luz, y mi camino;
el destino te olvidará
y yo podré amar a otro espíritu
pero a ti jamás, porque mi alma limpia
no podrá volver por esos senderos oscuros,
en donde todo fue venganza y alevosía...
07/12/2002.