ESTIGIA
Ya se completó en tu frente
la aureola de redondos meteoros,
diadema de cantos augusteos,
indicio y privilegio de la oscura sabiduría.
Vaciaron los hervideros donde nacen los arcoiris.
Callaron los perfumes nocturnos de los inciensos
y las cóncavas catedrales fueron templos para las ignotas crisopeyas.
¿Qué aromas nuevos perfumarán los campos embalsamados
qué filtros de luz tardía iluminarán los pasmados catafalcos?
Navegando por planicies de candor recién aradas
entre jubilosas escamas de plata delfinaria,
segando amapolas en cuarto creciente,
llegaste Tú, la poderosa,
creando los capiteles fundacionales de un mundo nuevo
con las volutas canónicas de tus caderas y tus pechos.
Pero te disuelves en tu luz como un arcano azulado,
dejas al mundo nonato
aspirando vibraciones de vitriolo y azófar para el suicidio.
Llegaste Tú, poderosa, con suavidades de bronce,
con alta voluntad de duro vidrio para ser dueña de los llantos,
disponer de los linos y decidir en los entierros.
Cuando el cielo se despoje de los nuevos aderezos,
constelaciones hipócritas, estrellas periclitadas, lágrimas sin su ojo matriz,
entonces, Tú, la poderosa, la ofrecida,
cubrirás de rocío sangrante los campos vacíos de pájaros,
de nieve los ventisqueros,
ahuyentando a las danzarinas que esperan el renacer de Orfeo.
Ilust: Michael Koven. LITOGRAFÍA
Ya se completó en tu frente
la aureola de redondos meteoros,
diadema de cantos augusteos,
indicio y privilegio de la oscura sabiduría.
Vaciaron los hervideros donde nacen los arcoiris.
Callaron los perfumes nocturnos de los inciensos
y las cóncavas catedrales fueron templos para las ignotas crisopeyas.
¿Qué aromas nuevos perfumarán los campos embalsamados
qué filtros de luz tardía iluminarán los pasmados catafalcos?
Navegando por planicies de candor recién aradas
entre jubilosas escamas de plata delfinaria,
segando amapolas en cuarto creciente,
llegaste Tú, la poderosa,
creando los capiteles fundacionales de un mundo nuevo
con las volutas canónicas de tus caderas y tus pechos.
Pero te disuelves en tu luz como un arcano azulado,
dejas al mundo nonato
aspirando vibraciones de vitriolo y azófar para el suicidio.
Llegaste Tú, poderosa, con suavidades de bronce,
con alta voluntad de duro vidrio para ser dueña de los llantos,
disponer de los linos y decidir en los entierros.
Cuando el cielo se despoje de los nuevos aderezos,
constelaciones hipócritas, estrellas periclitadas, lágrimas sin su ojo matriz,
entonces, Tú, la poderosa, la ofrecida,
cubrirás de rocío sangrante los campos vacíos de pájaros,
de nieve los ventisqueros,
ahuyentando a las danzarinas que esperan el renacer de Orfeo.
Ilust: Michael Koven. LITOGRAFÍA