No lo se ni yo
Poeta recién llegado
Un mal día lo tiene cualquiera. Es lo que se repetía cada uno de los días de su vida, que mejor que llamarlo vida lo llamaría rutina.
De camino a casa vio un comercial con el eslogan bien visible: "¡Hazlo hoy!". El cartel era de un gimnasio pero él le dió otro significado.
Llegó a casa, nadie le esperaba, como de costumbre. Suspiró hasta quedarse sin aire, hormigueos en las manos y tensión muscular, tenía que descansar.
Queriendo romper su rutina se dirigió a su cama, se agachó y alargó su mano. Cogió la 9 mm que se compró ilegalmente años atrás, por seguridad o por poner algo de emoción a su arrutinada vida.
La desencajó de entre los barrotes que sujetan su blando colchón, el cual había usado desde que se fue a vivir allí y desde el primer dia le resultaba incomodo, achacaba a ese colchón su insomnio, nunca pensó que fuese su ansiedad o su depresión lo que la causase.
La empuñó, pesaba más de lo que imaginaba, hacía tanto tiempo que no la cogía que no se acordaba ni de su tacto. Comprobó que estaba cargada, y metió la primera bala del cartucho ya en la recámara. Miro por la ventana y vió a un par de personas, posibles víctimas. ¿Qué somos sino, a los ojos de un hombre trastornado por la soledad y la rutina con un arma en la mano? Solo eso, posibles víctimas.
Hacía mucho sol, no era buen día para morir de un balazo por sorpresa, así que descartó la idea.
Entonces ¡zas! Una idea se le apareció, brillante,concisa y clara. En su cabeza empezó a resonar el eslogan del cartel. ¡Hazlo hoy! No quedaba otra.
Así que apuntó el arma al pecho. Justo donde estaría su corazón, pero en el último segundo reculó, solo para poner el arma en un mejor sitio.
Si se apuntó nuevamente, pero esta vez a la cabeza o la volvió a dejar entre los barrotes de su cama, lo dejo a tu elección querido lector.
Autor: No lo se ni yo.
De camino a casa vio un comercial con el eslogan bien visible: "¡Hazlo hoy!". El cartel era de un gimnasio pero él le dió otro significado.
Llegó a casa, nadie le esperaba, como de costumbre. Suspiró hasta quedarse sin aire, hormigueos en las manos y tensión muscular, tenía que descansar.
Queriendo romper su rutina se dirigió a su cama, se agachó y alargó su mano. Cogió la 9 mm que se compró ilegalmente años atrás, por seguridad o por poner algo de emoción a su arrutinada vida.
La desencajó de entre los barrotes que sujetan su blando colchón, el cual había usado desde que se fue a vivir allí y desde el primer dia le resultaba incomodo, achacaba a ese colchón su insomnio, nunca pensó que fuese su ansiedad o su depresión lo que la causase.
La empuñó, pesaba más de lo que imaginaba, hacía tanto tiempo que no la cogía que no se acordaba ni de su tacto. Comprobó que estaba cargada, y metió la primera bala del cartucho ya en la recámara. Miro por la ventana y vió a un par de personas, posibles víctimas. ¿Qué somos sino, a los ojos de un hombre trastornado por la soledad y la rutina con un arma en la mano? Solo eso, posibles víctimas.
Hacía mucho sol, no era buen día para morir de un balazo por sorpresa, así que descartó la idea.
Entonces ¡zas! Una idea se le apareció, brillante,concisa y clara. En su cabeza empezó a resonar el eslogan del cartel. ¡Hazlo hoy! No quedaba otra.
Así que apuntó el arma al pecho. Justo donde estaría su corazón, pero en el último segundo reculó, solo para poner el arma en un mejor sitio.
Si se apuntó nuevamente, pero esta vez a la cabeza o la volvió a dejar entre los barrotes de su cama, lo dejo a tu elección querido lector.
Autor: No lo se ni yo.