Estoy en tu primavera
Ella tenía su historia,
él no vivía sin ella.
Las noches de luna llena
recordaban su existencia.
Los años habían ajado
su silueta quinceañera,
pero lucía en su alma
una niña con quimeras.
La vio caminar la tarde
bailando su danza etérea,
su cabello aún volaba
con la brisa primavera.
El tiempo posó su mano
en sus mejillas de seda,
las arruguitas le daban
un aire de vida plena.
Aunque sus manos no eran
blancas palomas en vuelo,
él veía que soñaban,
que traían vientos nuevos.
La vio sentarse en un banco
en la plaza de la espera.
Tenía un libro en sus manos,
él sabía de quien era.
Se acercó con su nostalgia
esperando que lo viera,
ella elevó su mirada
y puso fin a su espera.
En su falda duerme el libro
que un día él le escribiera.
Dice en su tapa dorada
Esperaré hasta que muera.
Se sentó en el banco viejo
en la plaza de la espera.
Sus pupilas se encontraron
sus corazones se unieron.
En su libro él escribió.
Estoy en tu primavera".
Copyright © Beatriz Ojeda
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