Redivivus
Poeta fiel al portal
ESTOY ESCRIBIÉNDOTE
Callado, lejano de aquí, de mí, de ti,
me percato de la noche que toca mi ventana.
Estoy escribiéndote palabras que aligeran mi corazón
palabras que no pueden reflejar su inmensidad
palabras vacías pero llenas de fascinación
estoy regalándote palabras que matan mi voluntad.
Escribo, entonces, se maravilla mi mirada en ti
y tu voz es recuerdo de mejores años de mi vida.
No queda tiempo para nada, jamás volverá el tiempo.
Todo ha sido dicho, nada queda por decir, sólo silencio.
Escribo, deja que duermas esta noche en mi sueño
mientras cierro los ojos y desbarato mi propia leyenda.
Nada volverá a ser lo que ha sido, todo acabo.
Habré que guardar distancia hasta el fin, distante.
Escribo el brillo de tus ojos me alegra el alma
y un gesto tuyo atenúa el desaliento y el duelo.
El desvelo está presente, afuera silba la noche
el frío cubre de negro los arboles de pie guardianes.
Escribo, entonces, despuntará limpio y despejado el cielo,
te veré por la mañana, como siempre laboriosa y reservada
y quizá los días regresen esplendentes, tibios y benévolos.
Extraído del poemario Jellmi. Junio 2008.
Callado, lejano de aquí, de mí, de ti,
me percato de la noche que toca mi ventana.
Estoy escribiéndote palabras que aligeran mi corazón
palabras que no pueden reflejar su inmensidad
palabras vacías pero llenas de fascinación
estoy regalándote palabras que matan mi voluntad.
Escribo, entonces, se maravilla mi mirada en ti
y tu voz es recuerdo de mejores años de mi vida.
No queda tiempo para nada, jamás volverá el tiempo.
Todo ha sido dicho, nada queda por decir, sólo silencio.
Escribo, deja que duermas esta noche en mi sueño
mientras cierro los ojos y desbarato mi propia leyenda.
Nada volverá a ser lo que ha sido, todo acabo.
Habré que guardar distancia hasta el fin, distante.
Escribo el brillo de tus ojos me alegra el alma
y un gesto tuyo atenúa el desaliento y el duelo.
El desvelo está presente, afuera silba la noche
el frío cubre de negro los arboles de pie guardianes.
Escribo, entonces, despuntará limpio y despejado el cielo,
te veré por la mañana, como siempre laboriosa y reservada
y quizá los días regresen esplendentes, tibios y benévolos.
Extraído del poemario Jellmi. Junio 2008.