Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Mi cuarto es un presidio
acolchonado de recuerdos,
por barniz tengo el silencio,
corroído por el tiempo.
Mi cama se eleva a lo alto
al lo imposible,
a los confines del universo,
cuando te espero,
yo convierto el ladrido de los perros,
en tristes notas de violines.
Cómo saber que significa tu ausencia,
cómo encontrar una saliente
en el acantilado de tu indiferencia,
estoy condenado a mirar tus cumbres
desde lejos,
a escalar infinitamente tus filosos bordes.
Cada noche me derrumbo y acaricio
un beso tibio que imagino,
te dibujo en una esquina de mi cama
y te miro hasta que desapareces
construyendo un puente
con mi abrazo.
Cómo encontrar una saliente
en el acantilado de tu indiferencia,
cómo luchar contra este viento
que se perpetua en mis sábanas,
cómo salir de este encierro,
mi cama se eleva a lo alto,
hasta lo imposible,
buscando entre estrellas mudas
un camino.
Me arrodillo
para que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
y si para seguir creciendo,
debo agacharme,
lo haré
y haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
para poder verte a los ojos
y estar a tu altura.
Sabes que acaricio la pared,
y el aire huele a canela,
y el foco amarillo se convierte en un sol,
mi cama de pronto es un mar,
y las sábanas revueltas son olas,
y de pronto tu eres real,
y atraviesas mi puerta,
y me traes un beso envuelto
con aroma a café.
Debes saber que a veces eres real,
debes saber que el delirio
derrumba los muros
de bordes difusos,
y tu estás como si te acabara
de tocar,
sentada en mi cama,
velando mi angustia,
con tu mano en mi frente,
diciéndome que no te vas,
que nunca te has ido,
que has estado siempre
y que soy yo el que está perdido en este mar.
Si tú, yo
Si yo, tú
Si yo, si yo fuera,
solo debes probar,
estoy perdido en tu mar
y no te puedo encontrar.
acolchonado de recuerdos,
por barniz tengo el silencio,
corroído por el tiempo.
Mi cama se eleva a lo alto
al lo imposible,
a los confines del universo,
cuando te espero,
yo convierto el ladrido de los perros,
en tristes notas de violines.
Cómo saber que significa tu ausencia,
cómo encontrar una saliente
en el acantilado de tu indiferencia,
estoy condenado a mirar tus cumbres
desde lejos,
a escalar infinitamente tus filosos bordes.
Cada noche me derrumbo y acaricio
un beso tibio que imagino,
te dibujo en una esquina de mi cama
y te miro hasta que desapareces
construyendo un puente
con mi abrazo.
Cómo encontrar una saliente
en el acantilado de tu indiferencia,
cómo luchar contra este viento
que se perpetua en mis sábanas,
cómo salir de este encierro,
mi cama se eleva a lo alto,
hasta lo imposible,
buscando entre estrellas mudas
un camino.
Me arrodillo
para que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
y si para seguir creciendo,
debo agacharme,
lo haré
y haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
para poder verte a los ojos
y estar a tu altura.
Sabes que acaricio la pared,
y el aire huele a canela,
y el foco amarillo se convierte en un sol,
mi cama de pronto es un mar,
y las sábanas revueltas son olas,
y de pronto tu eres real,
y atraviesas mi puerta,
y me traes un beso envuelto
con aroma a café.
Debes saber que a veces eres real,
debes saber que el delirio
derrumba los muros
de bordes difusos,
y tu estás como si te acabara
de tocar,
sentada en mi cama,
velando mi angustia,
con tu mano en mi frente,
diciéndome que no te vas,
que nunca te has ido,
que has estado siempre
y que soy yo el que está perdido en este mar.
Si tú, yo
Si yo, tú
Si yo, si yo fuera,
solo debes probar,
estoy perdido en tu mar
y no te puedo encontrar.
Última edición: