jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
este poema no lo sabe,
pero su destino es amargo
y no lo llevará muy lejos
lo hará quedarse aquí,
en este solitario cuarto de hotel de quinta,
haciendo compañía a un poeta borracho
-la noche fría y ventosa allá fuera-
a lo largo de la madrugada,
sus versos irán siendo plasmados sobre la hoja de una libreta,
entre ocasionales bostezos y tragos de whisky
sencillos versos sin mayor trascendencia
nada, nada especial
el poeta, a decir verdad,
no es la gran mierda ni mucho menos
(eso te lo puedo asegurar,
dado que conozco muy bien al susodicho)
un perdedor, un alcohólico, un total fracasado
el tipo está acabado
por supuesto, su poesía tampoco es muy buena
encima, el hombre tiene negocios más urgentes de que ocuparse,
fuera de componer sus escuálidos versos
el pago de la renta, por ejemplo, y de la luz y el agua,
y cierto asuntillo relativo a la venta de un bote con motor fuera de borda
(resulta que su compadre bulmaro le propuso
cambiarle dos vacas lecheras por el bote
pero el motor se averió a los pocos días del intercambio
y entonces bulmaro, que todavía no le había entregado las vacas al poeta,
le ofreció a este pasar una noche con su mujer -la de bulmaro-
y la devolución del bote con el motor averiado y dejar así
zanjado el asunto, cosa que el poeta aceptó sin dudar
tomando en cuenta el culazo de la mujer de bulmaro,
la cual sin embargo rehusó entregarse al poeta cuando fue puesta al tanto del arreglo diciendo que su culo valía mucho más que una puta vaca etc...)
una ya impostergable visita al dentista
y ya ni digamos lo concerniente a la pensión alimenticia
de su ex mujer y de su pequeña hija
cosas como estas, por cierto, no ayudan mucho
cuando uno se sienta, embargado por su fétido aliento,
a intentar escribir poesía a las dos de la mañana
¿cómo podría en esas condiciones componerse
un verso que valiera la pena?
antes mejor di que al menos nuestro hombre
pudo ya por fin terminar de escribir este poema
y si te gusta, bueno
si no, escribe uno por tu cuenta
y métetelo por fuera de la borda
pero su destino es amargo
y no lo llevará muy lejos
lo hará quedarse aquí,
en este solitario cuarto de hotel de quinta,
haciendo compañía a un poeta borracho
-la noche fría y ventosa allá fuera-
a lo largo de la madrugada,
sus versos irán siendo plasmados sobre la hoja de una libreta,
entre ocasionales bostezos y tragos de whisky
sencillos versos sin mayor trascendencia
nada, nada especial
el poeta, a decir verdad,
no es la gran mierda ni mucho menos
(eso te lo puedo asegurar,
dado que conozco muy bien al susodicho)
un perdedor, un alcohólico, un total fracasado
el tipo está acabado
por supuesto, su poesía tampoco es muy buena
encima, el hombre tiene negocios más urgentes de que ocuparse,
fuera de componer sus escuálidos versos
el pago de la renta, por ejemplo, y de la luz y el agua,
y cierto asuntillo relativo a la venta de un bote con motor fuera de borda
(resulta que su compadre bulmaro le propuso
cambiarle dos vacas lecheras por el bote
pero el motor se averió a los pocos días del intercambio
y entonces bulmaro, que todavía no le había entregado las vacas al poeta,
le ofreció a este pasar una noche con su mujer -la de bulmaro-
y la devolución del bote con el motor averiado y dejar así
zanjado el asunto, cosa que el poeta aceptó sin dudar
tomando en cuenta el culazo de la mujer de bulmaro,
la cual sin embargo rehusó entregarse al poeta cuando fue puesta al tanto del arreglo diciendo que su culo valía mucho más que una puta vaca etc...)
una ya impostergable visita al dentista
y ya ni digamos lo concerniente a la pensión alimenticia
de su ex mujer y de su pequeña hija
cosas como estas, por cierto, no ayudan mucho
cuando uno se sienta, embargado por su fétido aliento,
a intentar escribir poesía a las dos de la mañana
¿cómo podría en esas condiciones componerse
un verso que valiera la pena?
antes mejor di que al menos nuestro hombre
pudo ya por fin terminar de escribir este poema
y si te gusta, bueno
si no, escribe uno por tu cuenta
y métetelo por fuera de la borda
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