GarniK
Poeta fiel al portal
He oído el canto de las sirenas
que con melifluas notas te tocan
que en noches de luna y estrellas
te duermen te mesen te arrullan.
Despierto viajando sin rumbo solo por ahí
entre los siete mares sedados y obscuros
con su calma y silencio pronuncian el fin
no más horizonte... si un intrigante futuro.
Navegando voy siguiendo un aroma
son noches que paso en vela
rastro que ahonda la vida enferma
ahogado en mi licor de ginebra.
Admiro sentado en proa la estrella del norte
una sirena me susurra su canto al oído
mi mente dos deseos revela: sexo y muerte
se acunan en el alma con marea y solsticio.
El llanto emerge y se asoma... me envuelve
a la media noche recuerdo el fúnebre lugar
la mente burlesca con risas me lo devuelve
así desde el fondo me observa el ojo del calamar.
Embriagante y sublime el aliento que queda
a posteriori de los húmedos labios ungidos
los de la sirena y los míos en esa regata librada
se navega ya con agotados y muertos sentidos.
Admiro sentado en popa la estrella del norte
una sirena me susurra su canto al oído
mi mente dos deseos contempla: vacío y calma
se acunan en el alma con marea y solsticio.
que con melifluas notas te tocan
que en noches de luna y estrellas
te duermen te mesen te arrullan.
Despierto viajando sin rumbo solo por ahí
entre los siete mares sedados y obscuros
con su calma y silencio pronuncian el fin
no más horizonte... si un intrigante futuro.
Navegando voy siguiendo un aroma
son noches que paso en vela
rastro que ahonda la vida enferma
ahogado en mi licor de ginebra.
Admiro sentado en proa la estrella del norte
una sirena me susurra su canto al oído
mi mente dos deseos revela: sexo y muerte
se acunan en el alma con marea y solsticio.
El llanto emerge y se asoma... me envuelve
a la media noche recuerdo el fúnebre lugar
la mente burlesca con risas me lo devuelve
así desde el fondo me observa el ojo del calamar.
Embriagante y sublime el aliento que queda
a posteriori de los húmedos labios ungidos
los de la sirena y los míos en esa regata librada
se navega ya con agotados y muertos sentidos.
Admiro sentado en popa la estrella del norte
una sirena me susurra su canto al oído
mi mente dos deseos contempla: vacío y calma
se acunan en el alma con marea y solsticio.