Sira
Poeta fiel al portal
Estrella Fugaz
El tiempo corre. El tiempo vuela.
El tiempo hiere. El tiempo siega.
El tiempo fluye, pero el viento siembra.
Me contemplo en el deslucido espejo.
Escruto su conocido, familiar reflejo.
En su interior centellean contornos
mil veces memorizados,
bosquejados y aprehendidos.
Reconozco a la mujer de hoy y,
un poco más al fondo, a la niña de ayer.
A la doncella que se desliza, ladina
y díscola, en la vidriosa superficie
de la luna por un instante entreveo.
Me saluda burlonamente con la mano
para entonces, cederle el paso a
una ceñuda anciana de ensortijados
y luengos cabellos canos.
Me inclino sobre el espejo, indagando
en aquel evanescente, singular destello
que no es otro que mi propio reflejo
de colores vivos y apagados imbuido.
De tonalidades umbrías y
pigmentos adolescentes amalgamados
torpe pero simultáneamente.
Y me pregunto por cuánto tiempo
exactamente continuaré besando sus frías
planicies con laxa actitud condescendiente.
Sira
Sira