Flor Lizondro
Periodista
Mujer...
Tus ojos
me cautivaron desde la primera vez que te vi.
Te sembraste en mi piel
y tus raices se clavaron hasta mi cien.
Como quieres que te olvide
si fuiste la razón de mi existir.
Ahora estoy solo y no sé
que hacer sin ti.
Cuando te acuerdes de mi
y te lleguen mis recuerdos,
saca aquella pañoleta al viento y echala a volar.
Como los avioncitos de papel que arrojábamos al vacío.
Pero estoy en paz,
pues te di todo mi amor.
Mientras que tu solo reias.
Ponte la mano en el pecho
y siente tu corazón latir
para que te hable de mi.
Quedé prisionero de
de tu cuerpo.
Adicto de tus besos
y tus cabellos que se enredaban entre mis dedos, se desvanecieron,
ya no queda nada de ellos.
Te extraño.
Fui ese hombre que llegó un día y cautivó tu mirada.
Subi al cielo y te baje una estrella, la más grande del universo.
Ahora te marchas
buscando otro destino.
Y no sé que serà de mi,
sin tu sonrisa y sin tu mirada.
Mi vida se sentirá vacía.
Fuiste aquella estrella fugaz que se pierde entre las nubes.
Y cuando la vuelva a ver
de seguro pediré por ti.
Navegaré por todos los mares y me guiará tu perfume.
Hasta llegar aquel muelle donde un día te encontré.
Mandaré una señal al cielo
donde la puedas ver.
Venus y Saturno
serán mis testigos.
Para cuando decidas volver,
aquí estaré.
Tus ojos
me cautivaron desde la primera vez que te vi.
Te sembraste en mi piel
y tus raices se clavaron hasta mi cien.
Como quieres que te olvide
si fuiste la razón de mi existir.
Ahora estoy solo y no sé
que hacer sin ti.
Cuando te acuerdes de mi
y te lleguen mis recuerdos,
saca aquella pañoleta al viento y echala a volar.
Como los avioncitos de papel que arrojábamos al vacío.
Pero estoy en paz,
pues te di todo mi amor.
Mientras que tu solo reias.
Ponte la mano en el pecho
y siente tu corazón latir
para que te hable de mi.
Quedé prisionero de
de tu cuerpo.
Adicto de tus besos
y tus cabellos que se enredaban entre mis dedos, se desvanecieron,
ya no queda nada de ellos.
Te extraño.
Fui ese hombre que llegó un día y cautivó tu mirada.
Subi al cielo y te baje una estrella, la más grande del universo.
Ahora te marchas
buscando otro destino.
Y no sé que serà de mi,
sin tu sonrisa y sin tu mirada.
Mi vida se sentirá vacía.
Fuiste aquella estrella fugaz que se pierde entre las nubes.
Y cuando la vuelva a ver
de seguro pediré por ti.
Navegaré por todos los mares y me guiará tu perfume.
Hasta llegar aquel muelle donde un día te encontré.
Mandaré una señal al cielo
donde la puedas ver.
Venus y Saturno
serán mis testigos.
Para cuando decidas volver,
aquí estaré.
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