Yo, cadáver, y estaba el café frío;
yo, corazón de sarmientos,
y palabras de hueso,
corazón que gime por la paz…
y los alientos, proyectados por las montañas;
y las oraciones de los pajarillos, bajo los cielos…
los atardeceres violetas, que acariciaban las escuelas;
los ensueños, compuestos, de luces remotas de la ciudad…
y el amor, hablando de otras tierras;
y acaso, esos visionarios, de la música y los jardines…
la valoración de las manos, los redobles del sol,
y aquellos, con el pecho de arados rojos…
.esas torres de ajedrez en las despensas;
las posibilidades de aquellas lluvias de estrellas fugaces.
yo, corazón de sarmientos,
y palabras de hueso,
corazón que gime por la paz…
y los alientos, proyectados por las montañas;
y las oraciones de los pajarillos, bajo los cielos…
los atardeceres violetas, que acariciaban las escuelas;
los ensueños, compuestos, de luces remotas de la ciudad…
y el amor, hablando de otras tierras;
y acaso, esos visionarios, de la música y los jardines…
la valoración de las manos, los redobles del sol,
y aquellos, con el pecho de arados rojos…
.esas torres de ajedrez en las despensas;
las posibilidades de aquellas lluvias de estrellas fugaces.