Daniel Reyes
Poeta adicto al portal
Cuando llegaste como lluvia de enero
palpitante y eléctrica
estremeciendo cada fibra de mi piel
cada herida vieja
cada silencio de mí amortajada existencia
y me sentí nuevamente vivo...
y tembló mi rutina
mis dilatados minutos de espera
los equilibrados besos aburridos
y la piel que se arruga
ese instante en que me siento morir,
y te vi
como esperanza de piedra,
respiré
tragué de a uno tus besos
imaginarios o no
los hice míos
tan míos como a mis uñas
y comenzó mi corazón a revivir
a sentir como sienten los locos
un estruendo de gritos
dentro de mis venas
una estampida alocada de grillos
en mi sangre
y comencé a cantar
como cantan las olas frente a las rocas
y me dilaté
me entregué
como lo hacen los pájaros al viento
como lo hace la noche al día
y me dejé socavar el alma
mis entrañas
y comencé a ser yo
nuevamente yo
a construir sueños
a parir nuevos poemas
a amar cada silencio de mis poros
y ya no a justificar momentos
sino a comprenderlos
a respetarlos
y si debo morir
moriré cantando,
a los huérfanos
a los pobres
a los sin piel
a los decapitados
a los secuestrados
a los heridos
a los asesinados
y volveré a ser bandera
a sentirme parte de esa sangre herida
esa sangre muerta
y revivirá con mi canto
como reviven los retoños
luego del invierno
y me recordaran aquellos
los que nunca conocí
pero amé
como lo hacen las abejas
y tú estarás en mí
y yo estaré en ti
como el mar en cada beso de arena
y yo dejaré sobre tu piel
sobre tu maltratado corazón
todo lo que fui
o creí ser
solo esto
un sin fin de corredores,
de poemas,
un escuadrón interminable de notas,
un pequeño cantor del silencio,
y mi tumba permanecerá alegre
con el color de las flores
con el crepitar de las hojas
y tendré miles de raíces
de donde asirme
donde volveré cada día
y me verán rondar las veredas
y seré nuevamente panfleto,
seré nuevamente guitarra...
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