Estrenando cuaderno, ando divagando, formulando preguntas que respondan mis respuestas. distinguiendo el cielo de la vida, el infierno del trabajo.
Viajo a blandas penas por la vereda de las palabras, que en mi mente se almacenan, tal vez prefiera no nombrarlas.
Frente al aburrimiento de una tarde de verano, miro desafiante la hora que es, las tres. Indestructible como una catedral con buen cimiento. Las tres de la tarde, cuarenta grados y una pluma en la mano.
El asfalto se derrite a mis espaldas, porque delante de mí se esconde, y permanece duro, como una espada forjada por un herrero pedante, que escondió su mejor obra y no recuerda dónde.
El cuaderno está estrenado, entrenado. Entre nado y nado miro el reloj, de nuevo desafiado y sigo nadando por el folio cada vez menos en blanco. Un folio que ya no está medio vacío sino medio lleno, lleno de palabras sin sentido. Palabras que he escrito porque el folio lo ha consentido. Entonces, no sin sentido, sino con sentido consiento que leas esto aunque no le encuentres el sentido.
Siento haberte hecho perder el tiempo. Yo no lo he perdido, lo he escondido, para después matarlo. Y matando el tiempo te das cuenta de que por muchas veces que lo mates te irás al otro barrio mucho antes, muchos años por delante del tiempo, el tiempo que estoy matando, para quitarle el oro, para acabar el folio disfrutando.
Y termino plasmando mi firma, que rima con rima; con rima sin verso, verso que rima con "De tu amor soy preso".
Viajo a blandas penas por la vereda de las palabras, que en mi mente se almacenan, tal vez prefiera no nombrarlas.
Frente al aburrimiento de una tarde de verano, miro desafiante la hora que es, las tres. Indestructible como una catedral con buen cimiento. Las tres de la tarde, cuarenta grados y una pluma en la mano.
El asfalto se derrite a mis espaldas, porque delante de mí se esconde, y permanece duro, como una espada forjada por un herrero pedante, que escondió su mejor obra y no recuerda dónde.
El cuaderno está estrenado, entrenado. Entre nado y nado miro el reloj, de nuevo desafiado y sigo nadando por el folio cada vez menos en blanco. Un folio que ya no está medio vacío sino medio lleno, lleno de palabras sin sentido. Palabras que he escrito porque el folio lo ha consentido. Entonces, no sin sentido, sino con sentido consiento que leas esto aunque no le encuentres el sentido.
Siento haberte hecho perder el tiempo. Yo no lo he perdido, lo he escondido, para después matarlo. Y matando el tiempo te das cuenta de que por muchas veces que lo mates te irás al otro barrio mucho antes, muchos años por delante del tiempo, el tiempo que estoy matando, para quitarle el oro, para acabar el folio disfrutando.
Y termino plasmando mi firma, que rima con rima; con rima sin verso, verso que rima con "De tu amor soy preso".