rafael tato
Poeta fiel al portal
Las aguas sobre las que navego
con sorpresiva fuerza se desbordan;
retando a la vil tormenta
en su actitud presuntuosa
me adhiero a su ritmo,
al impulso incontrolable
de su poder.
Ella y yo somos ¡Uno!
venciendo el tiempo y el espacio,
golpeando las olas, los puertos,
los antes y después,
rugiendo en el tic tac
de un latir escondido
y buscando profanarle
al horizonte su luz azul.
Juntos llegamos desvanecidos
al puente de la nada,
en un tiempo que configura
el espacio y lo embalsama
Aún no te hallo mujer;
ante los vientos distantes de tu belleza
hoy mis lágrimas desembocan
en una playa olvidada,
en lo más profundo de mi ser.
Mañana tomaré
del amanecer sus riendas
y cabalgaré sobre salvajes
valles enternecidos,
olfatearé tu aliento una y otra vez,
insondable, eterno, me haré leyenda,
mi vida comienza en la tuya,
mi sueño en tu existencia,
eso lo sabes tú mujer muy bien.
Vislumbro en la lejanía
el brillo de tu mirada;
en el delirio de mi mente
apareces con tu belleza;
mis sentidos se aceleran
en la realidad florecida
y estás ante mí
¡Como una diosa divina!
como un libro de estrellas;
destello de magnos versos
en las páginas de mi búsqueda,
eterna fantasía y quimera,
en el despertar cotidiano
de mis sueños en los puertos
del amanecer.
Tato Ospina
DRA
Colombia
con sorpresiva fuerza se desbordan;
retando a la vil tormenta
en su actitud presuntuosa
me adhiero a su ritmo,
al impulso incontrolable
de su poder.
Ella y yo somos ¡Uno!
venciendo el tiempo y el espacio,
golpeando las olas, los puertos,
los antes y después,
rugiendo en el tic tac
de un latir escondido
y buscando profanarle
al horizonte su luz azul.
Juntos llegamos desvanecidos
al puente de la nada,
en un tiempo que configura
el espacio y lo embalsama
Aún no te hallo mujer;
ante los vientos distantes de tu belleza
hoy mis lágrimas desembocan
en una playa olvidada,
en lo más profundo de mi ser.
Mañana tomaré
del amanecer sus riendas
y cabalgaré sobre salvajes
valles enternecidos,
olfatearé tu aliento una y otra vez,
insondable, eterno, me haré leyenda,
mi vida comienza en la tuya,
mi sueño en tu existencia,
eso lo sabes tú mujer muy bien.
Vislumbro en la lejanía
el brillo de tu mirada;
en el delirio de mi mente
apareces con tu belleza;
mis sentidos se aceleran
en la realidad florecida
y estás ante mí
¡Como una diosa divina!
como un libro de estrellas;
destello de magnos versos
en las páginas de mi búsqueda,
eterna fantasía y quimera,
en el despertar cotidiano
de mis sueños en los puertos
del amanecer.
Tato Ospina
DRA
Colombia
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