Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Y todo ya pasó, dicho el vocablo
que ennegreció con gris la blanca espuma
al agotar el canto de la pluma,
y ruinó en hierro el fresno del venablo.
Peregrino, pasó el postrer momento
de firmar al zapato con tu paso,
pasó que ya pasó todo, que el mazo,
la diana y flecha son tu pensamiento.
Escucharás, y no, a estos arqueros,
solitario, escoltarte con su muerte,
verás que es uno inmóvil, nunca dos.
Qué amenaza el haber nacido enteros,
pues somos el recuerdo con la suerte
de pudrirse en la amnesia de este Dios.
que ennegreció con gris la blanca espuma
al agotar el canto de la pluma,
y ruinó en hierro el fresno del venablo.
Peregrino, pasó el postrer momento
de firmar al zapato con tu paso,
pasó que ya pasó todo, que el mazo,
la diana y flecha son tu pensamiento.
Escucharás, y no, a estos arqueros,
solitario, escoltarte con su muerte,
verás que es uno inmóvil, nunca dos.
Qué amenaza el haber nacido enteros,
pues somos el recuerdo con la suerte
de pudrirse en la amnesia de este Dios.
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