Jorge L.Maisonet
Poeta recién llegado
Eternamente desconsolado
Te narro esta historia por si no sabías,
es triste y extraña porque así sería.
Se trata de un alma igualita a la mía,
que sufre y padece el dolor que vivía.
Te narro esta historia por si no sabías,
es triste y extraña porque así sería.
Se trata de un alma igualita a la mía,
que sufre y padece el dolor que vivía.
De noche sollosa su melancolía,
suspira gimiendo, su gran osadía.
Pero no sucumbe por más que querría,
suplicando al cielo que llegue otro día.
suspira gimiendo, su gran osadía.
Pero no sucumbe por más que querría,
suplicando al cielo que llegue otro día.
La noche es eterna, no igual que su día.
Espera el momento en que la vería.
Pero está muy sólo, es que no entendía
que toda sú vida , sin ella estaría.
Espera el momento en que la vería.
Pero está muy sólo, es que no entendía
que toda sú vida , sin ella estaría.
Pero él la acaricia y la siente tán fría.
Le toca sú rostro porque él entendía,
que sí la despierta con ella se hiría.
Pero es imposible , ella se moría.
Le toca sú rostro porque él entendía,
que sí la despierta con ella se hiría.
Pero es imposible , ella se moría.
Se quedó callado y en sú pecho latía.
La enorme triteza que a él llenaría.
Gritaba en silencio, porque no quería
que todos supieran lo que él planearía.
La enorme triteza que a él llenaría.
Gritaba en silencio, porque no quería
que todos supieran lo que él planearía.
Hurtó sú osamenta, la cuál llevaría.
Hasta sú morada dónde la vería.
Se enterró en sú foza, la cuál cerraría.
Para estar con ella cómo él lo quería.
Hasta sú morada dónde la vería.
Se enterró en sú foza, la cuál cerraría.
Para estar con ella cómo él lo quería.
Le daría besos y la llenaría;
de rosas hermosas, igual que a María.
No empece a sú pena la recordaría,
cómo la doncella que alegró sús días.
de rosas hermosas, igual que a María.
No empece a sú pena la recordaría,
cómo la doncella que alegró sús días.
De noche se escucha, gritar todavía.
Esa alma en pena, que yó les decía.
Mís gritos sacuden mí foza de día
y ahora con ella por siempre estaría.
Esa alma en pena, que yó les decía.
Mís gritos sacuden mí foza de día
y ahora con ella por siempre estaría.
