Lucyfero
Poeta recién llegado
No tendría mejor palabra,
Que en la vida decirte,
Y que tu dulce recuerdo
nunca borrara,
Aquí, en la oscuridad,
De mi eterna suspicacia,
Creo confuso que digo,
Que si tú no existieses
yo te inventaba.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y no sabría nunca jamás,
Como recompensarlas,
Por toda la ayuda que brindas,
Por todo el amor que regalas.
Por ser así como siempre,
Un bello ángel
al que solo le faltan las alas.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Eterna compañera,
Que todo el camino irradia,
De un amor que así parece
como dulce y bonita magia,
En un suave resplandor,
Que tu felicidad contagia,
No hay cómplice como tú,
Ni amor que hasta el cielo marca.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y reitero que no hay palabras,
Por todo lo lindo que haces,
Por todo el cariño que sacas,
En un corazón como el mío
que a sufrir se acostumbraba,
Pues sólo tú hiciste fuego,
Donde sólo había resaca.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Por dejarte seducir,
Por este inútil de marras,
Y brindarle ahora todo tu querer,
A un amor que nada iguala.
Por perdonarme aquella noche,
En que sólo fanfarroneaba,
Y darme la oportunidad,
De conocer a mi Diosa amada.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y más que nunca te agradezco,
Por todos aquellos momentos,
En que triste y solo lloraba,
En que no había nadie en el mundo,
Que mi amor baldío consolara,
Allí estabas tú, cariño,
Para que mi ánimo alzara,
Y poder mirar a los ojos,
Al ángel que todo levanta,
Ya sea mi sexo o mi antojo,
Ya sea mi vida o mi arrojo,
Eres tú quien lleva en volandas,
Mi corazón que sale del pecho,
Para darte eternamente las gracias.
Por todo.
Cariño mío, eternamente gracias.
Que en la vida decirte,
Y que tu dulce recuerdo
nunca borrara,
Aquí, en la oscuridad,
De mi eterna suspicacia,
Creo confuso que digo,
Que si tú no existieses
yo te inventaba.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y no sabría nunca jamás,
Como recompensarlas,
Por toda la ayuda que brindas,
Por todo el amor que regalas.
Por ser así como siempre,
Un bello ángel
al que solo le faltan las alas.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Eterna compañera,
Que todo el camino irradia,
De un amor que así parece
como dulce y bonita magia,
En un suave resplandor,
Que tu felicidad contagia,
No hay cómplice como tú,
Ni amor que hasta el cielo marca.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y reitero que no hay palabras,
Por todo lo lindo que haces,
Por todo el cariño que sacas,
En un corazón como el mío
que a sufrir se acostumbraba,
Pues sólo tú hiciste fuego,
Donde sólo había resaca.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Por dejarte seducir,
Por este inútil de marras,
Y brindarle ahora todo tu querer,
A un amor que nada iguala.
Por perdonarme aquella noche,
En que sólo fanfarroneaba,
Y darme la oportunidad,
De conocer a mi Diosa amada.
Por todo.
Cariño mío, gracias.
Y más que nunca te agradezco,
Por todos aquellos momentos,
En que triste y solo lloraba,
En que no había nadie en el mundo,
Que mi amor baldío consolara,
Allí estabas tú, cariño,
Para que mi ánimo alzara,
Y poder mirar a los ojos,
Al ángel que todo levanta,
Ya sea mi sexo o mi antojo,
Ya sea mi vida o mi arrojo,
Eres tú quien lleva en volandas,
Mi corazón que sale del pecho,
Para darte eternamente las gracias.
Por todo.
Cariño mío, eternamente gracias.