Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
En amaneceres tiernos
hay amantes cómplices
de ese sentimiento
que se siente en la piel
como puro fuego
pero con el paso del tiempo
y sin darse cuenta
se va extinguiendo la llama
hasta volverse cenizas
.
yacen los cuerpos
bajo las sábanas
hilos de algodón egipcio
que sirven como lápida
de la última morada
de aquello que ellos
ingenuamente llamaron amor
.
reconocen que aquel sentimiento
fue solo un fantasma
que les hizo sentir su falsa existencia
que fue un holograma
que ellos quisieron ver
que quisieron creer sentir
.
ya no se les estiran las comisuras de los labios
en espontáneas sonrisas
más bien permanecen contraídas
dejando a simple vista la amargura
de ir hombro con hombro
trazando un mismo camino
disimulando lo imposible de disimular
por que los ojos no mienten y delatan al alma
por que tarde o temprano
se muere la ilusión que llamamos amor
.
hoy ya no hay amaneceres
solo eternas noches oscuras
hay amantes cómplices
de ese sentimiento
que se siente en la piel
como puro fuego
pero con el paso del tiempo
y sin darse cuenta
se va extinguiendo la llama
hasta volverse cenizas
.
yacen los cuerpos
bajo las sábanas
hilos de algodón egipcio
que sirven como lápida
de la última morada
de aquello que ellos
ingenuamente llamaron amor
.
reconocen que aquel sentimiento
fue solo un fantasma
que les hizo sentir su falsa existencia
que fue un holograma
que ellos quisieron ver
que quisieron creer sentir
.
ya no se les estiran las comisuras de los labios
en espontáneas sonrisas
más bien permanecen contraídas
dejando a simple vista la amargura
de ir hombro con hombro
trazando un mismo camino
disimulando lo imposible de disimular
por que los ojos no mienten y delatan al alma
por que tarde o temprano
se muere la ilusión que llamamos amor
.
hoy ya no hay amaneceres
solo eternas noches oscuras