Sira
Poeta fiel al portal
Eternas y lejanas tierras
Sigue el dulce arrullo del mar inmenso, amigo mío,
y déjate guiar por el viento huracanado y violento,
el cual porta tímidamente consigo el olor penetrante
y tibio del agua cristalina y salada.
Escucha la canción sin voz que las hojas mecidas por
la brisa vespertina entonan con ternura y tiento,
ajustándola al leve y sutil sonido de cada una
de tus gráciles pisadas.
" Te acercas más y más a mi lado a medida que languidece el estío,
y presencio desde estas eternas y lejanas tierras el que será tu Viaje Definitivo,
mientras te aguardo en esta playa de arena dorada con los brazos extendidos."
Acude a tu cita con el destino, mi infatigable compañero.
Escucha mis fantasías fervientes y mis deseos más vehementes
que yo mismo susurré en secreto al errante viento,
exhortado por la esperanza de que algún día te alcanzaría
aquel torturado lamento; aquel que debí confesar quedamente
en tu oído hace ya demasiado tiempo.
Mi eterno enamorado...
Por fin encontré la paz, pues ahora sé que mi amante,
por tantos años prohibido y vedado, se acerca lento
pero inexorable; con su rostro atezado y franco
escrutando con ansiedad el puerto.
La culminación de nuestros sueños y la decisiva unión
de nuestras almas serán, al fin, inquebrantables.
Aunque por ello estemos, sin remedio,
condenados al Infierno.
Por este anhelo avasallador y abominable.
Por nuestra sed de los labios del otro,
exigente e insaciable.
Por este amor clandestino y desesperado,
que es nuestro imperdonable e inexpiable pecado.
Sin embargo, cuando estás conmigo,
siento que ya nada de eso importa;
y que puedo alcanzar el Cielo
con tan sólo una caricia de tus manos.
Sigue el dulce arrullo del mar inmenso, amigo mío,
y déjate guiar por el viento huracanado y violento,
el cual porta tímidamente consigo el olor penetrante
y tibio del agua cristalina y salada.
Escucha la canción sin voz que las hojas mecidas por
la brisa vespertina entonan con ternura y tiento,
ajustándola al leve y sutil sonido de cada una
de tus gráciles pisadas.
" Te acercas más y más a mi lado a medida que languidece el estío,
y presencio desde estas eternas y lejanas tierras el que será tu Viaje Definitivo,
mientras te aguardo en esta playa de arena dorada con los brazos extendidos."
Acude a tu cita con el destino, mi infatigable compañero.
Escucha mis fantasías fervientes y mis deseos más vehementes
que yo mismo susurré en secreto al errante viento,
exhortado por la esperanza de que algún día te alcanzaría
aquel torturado lamento; aquel que debí confesar quedamente
en tu oído hace ya demasiado tiempo.
Mi eterno enamorado...
Por fin encontré la paz, pues ahora sé que mi amante,
por tantos años prohibido y vedado, se acerca lento
pero inexorable; con su rostro atezado y franco
escrutando con ansiedad el puerto.
La culminación de nuestros sueños y la decisiva unión
de nuestras almas serán, al fin, inquebrantables.
Aunque por ello estemos, sin remedio,
condenados al Infierno.
Por este anhelo avasallador y abominable.
Por nuestra sed de los labios del otro,
exigente e insaciable.
Por este amor clandestino y desesperado,
que es nuestro imperdonable e inexpiable pecado.
Sin embargo, cuando estás conmigo,
siento que ya nada de eso importa;
y que puedo alcanzar el Cielo
con tan sólo una caricia de tus manos.