Ligeia De Lenfent
Poeta recién llegado
Aterrorizada por tu perturbadora presencia
suplicándote piedad;
Bebiendo sangre fría en tu ausencia,
abominando mi propia crueldad.
¿Quién dijo que no sobreviviría al patíbulo?
¿Quién negó mi eterna sabiduría?
Son palabras que te atan a mi crepúsculo,
destrozándote por dentro todavía.
Pero sigues ciego y sordo
alimentando la falsedad,
que has procreado solo
como vástago de inmunidad.
Dejarás mil heridas
en mil frágiles corazones;
Mil ilusiones perdidas,
colmadas de efímeras emociones.
Y aún así, nunca podrás admirar
un naciente amanecer,
porque te tienes que ocultar
de lo que tuyo no ha de ser.
Así yo me alejaré
a paso firme en la eternidad;
Y aunque sabes que jamás volveré,
no aceptarás la realidad.
Libre entre las sombras,
lejos de tus mentiras;
Vagando en mis infinitas horas,
profanando tumbas prohibidas.
suplicándote piedad;
Bebiendo sangre fría en tu ausencia,
abominando mi propia crueldad.
¿Quién dijo que no sobreviviría al patíbulo?
¿Quién negó mi eterna sabiduría?
Son palabras que te atan a mi crepúsculo,
destrozándote por dentro todavía.
Pero sigues ciego y sordo
alimentando la falsedad,
que has procreado solo
como vástago de inmunidad.
Dejarás mil heridas
en mil frágiles corazones;
Mil ilusiones perdidas,
colmadas de efímeras emociones.
Y aún así, nunca podrás admirar
un naciente amanecer,
porque te tienes que ocultar
de lo que tuyo no ha de ser.
Así yo me alejaré
a paso firme en la eternidad;
Y aunque sabes que jamás volveré,
no aceptarás la realidad.
Libre entre las sombras,
lejos de tus mentiras;
Vagando en mis infinitas horas,
profanando tumbas prohibidas.