manzserran74
Poeta recién llegado
Las cosas que se mueren no se deben tocar.
Eternidad
Dulce María Loynaz
Eternidad
Dulce María Loynaz
De la luz eterna de las cosas pasadas emana la nostalgia
y ahí entre disímiles cosas que el tiempo no toca
con su rápido vuelo de torrentes y fuegos, estaba Nuestro Amor,
Ayer, mientras buscaba en el centro de mi alma,
justo en la estancia pequeña del corredor de la izquierda,
en la galería del pecho,
sin mas pretensiones que las de permanecer;
estaba tu recuerdo.
Entonces me dí cuenta de que no debía guardarlo
en aquel apartado y recóndito lugar de mi ser,
que debía exponerlo al contacto del mundo,
a las miradas que se regocijan con desnudar y despojar
de secretos a la magia del mundo
que nos atormenta y delata.
Tenía que hacer que todos lo tocaran,
como si del roce de miles de dedos
dependiera para siempre la eternidad de Nuestro Amor:
Y es que eso sería como romper el maleficio,
pues las cosas que se tocan, no se pueden morir.
y ahí entre disímiles cosas que el tiempo no toca
con su rápido vuelo de torrentes y fuegos, estaba Nuestro Amor,
Ayer, mientras buscaba en el centro de mi alma,
justo en la estancia pequeña del corredor de la izquierda,
en la galería del pecho,
sin mas pretensiones que las de permanecer;
estaba tu recuerdo.
Entonces me dí cuenta de que no debía guardarlo
en aquel apartado y recóndito lugar de mi ser,
que debía exponerlo al contacto del mundo,
a las miradas que se regocijan con desnudar y despojar
de secretos a la magia del mundo
que nos atormenta y delata.
Tenía que hacer que todos lo tocaran,
como si del roce de miles de dedos
dependiera para siempre la eternidad de Nuestro Amor:
Y es que eso sería como romper el maleficio,
pues las cosas que se tocan, no se pueden morir.
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