Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Se me llenaron los ojos de eternidad.
Se me opaco la vista de ensoñaciones
y ya no distingo heredades terrenas.
Como un polvo de mil siglos,
lo infinito sepulta mi pupilas
y a lo lejos una campana tañe
la nostalgia del atardecer.
Y los libros también me llenan,
con murmullos que desfilan tras mis ojos.
Me siento pleno, inmaterial,
más aéreo que terreno
y lleno mis manos trémulas
con el agua helada de las estrellas.
Pero despierto con tu nombre en mis labios
y miro mi sombra en el muro
padeciendo lo efímero de la carne.
Pero mis libros están ahí
y la eternidad ronda entre sus líneas.
Se me opaco la vista de ensoñaciones
y ya no distingo heredades terrenas.
Como un polvo de mil siglos,
lo infinito sepulta mi pupilas
y a lo lejos una campana tañe
la nostalgia del atardecer.
Y los libros también me llenan,
con murmullos que desfilan tras mis ojos.
Me siento pleno, inmaterial,
más aéreo que terreno
y lleno mis manos trémulas
con el agua helada de las estrellas.
Pero despierto con tu nombre en mis labios
y miro mi sombra en el muro
padeciendo lo efímero de la carne.
Pero mis libros están ahí
y la eternidad ronda entre sus líneas.
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