Eternidades del adios
Tu presencia perturba.
Invades la clausura
queriendo cambiar su realidad.
Traes frescura
a estos días oxidados.
Pero no es suficiente,
el temor sigue vivo
y convence a mis dudas.
¿qué buscas?
Aquí huele a muerte
y tu necesitas primaveras.
Mejor sigue tus rutas,
como anteriores viajeros
que desertaron
ante el riesgo
de que la tristeza se pegue.
No te preocupes,
marcha sin culpa.
La costumbre enseña
a vivir en constante adiós.
Tu presencia perturba.
Invades la clausura
queriendo cambiar su realidad.
Traes frescura
a estos días oxidados.
Pero no es suficiente,
el temor sigue vivo
y convence a mis dudas.
¿qué buscas?
Aquí huele a muerte
y tu necesitas primaveras.
Mejor sigue tus rutas,
como anteriores viajeros
que desertaron
ante el riesgo
de que la tristeza se pegue.
No te preocupes,
marcha sin culpa.
La costumbre enseña
a vivir en constante adiós.