El rugir de tu garganta seduce mi oído
arrulla mi sentido y adormece mi cuerpo
entre la sábana ondulante de tus olas.
Eres mágico y seductor en el ocaso
cuando el astro rey se pierde en el horizonte
y refleja la última luz del día sobre tu espejo infinito.
Contemplar tu belleza es mi gran adicción
y tácitamente creamos una alianza
de acariciarnos mutuamente en tu orilla.
¡Oh, mar!...mi eterno amor
a tu lado encontré mi lugar en el mundo
donde viviré / moriré feliz hasta el último suspiro.