horizonte
Poeta asiduo al portal
Mar llévate este deseo prohibido que anega mi alma,
con sublimes recuerdos sacia todo en mí,
llevándote este dolor que daña.
Entre tus olas ondas baña este cuerpo deseoso de él,
suspende en cada latido tu tormenta,
mientras miro en el brillo de las estrellas, su mirar.
Ninfa hermosa ve y dile de mi anhelo,
al jugar con el mar, guarda en la profundidad,
esta soledad y fatigado aliento que endurece mi alma.
Mueve mi cuerpo herido de este dolor encarnecido,
de este vació corazón ardiente sana.
Arrástrame en tus olas y llevame a la profundidad de su alma,
dile que aun mojada de él estoy,
de su bella cascada de hermosura y noble dulzura.
Mar librarme de las crudas llagas de desolación,
y llevame al fin a su amor, de tal manera que el cielo sea testigo,
de este infinito deseo de volver a sentir.
Mar lleva mi corazón desnudo,
de amor y fe vestido.
Mas tú, fuerza del mar, tú,
regresa para convertir mi llanto en gloria.
Mar que sigues la luna, refleja el mirar de aquellos ojos bellos,
donde la clara corriente se baña toma mi húmedo corazón,
para correr por valle amado donde con él la vida me mostró el horizonte.
Ya en arena, en conchas y piedras pintare mis cantares,
que en sus letras llevan mi deseo de amar.
Y cuando llegue el momento de llevarme moriré en ti,
guardando en el azul profundo este deseo oculto para hacerlo un eterno sentimiento.