Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
ETERNO
YACE AQUÍ
De golpe, un beso a fiero ritmo escala,
mis manos vuelan sobre ardiente lecho,
suspiras, vibro, muerdo altivo pecho,
urgente aguda sed, en ti recala.
Te tomo al mismo tiempo que haces gala
de extremo afán; Salvaje, aguardo, acecho...
Tu senda ahondo, encarno al muro estrecho...
Candente el sexo en "dulce queja" exhala.
La voz confesa en llamas, tú descubres.
Gozosa, "en celo", tiemblas sobre mí;
Absorta al clímax, surcas altas cumbres...
Podría para siempre atarme a ti…
Cariño; Al vivo efluvio urdido en lumbres,
al gran calor que eterno yace aquí.
Dvaldés
YACE AQUÍ
De golpe, un beso a fiero ritmo escala,
mis manos vuelan sobre ardiente lecho,
suspiras, vibro, muerdo altivo pecho,
urgente aguda sed, en ti recala.
Te tomo al mismo tiempo que haces gala
de extremo afán; Salvaje, aguardo, acecho...
Tu senda ahondo, encarno al muro estrecho...
Candente el sexo en "dulce queja" exhala.
La voz confesa en llamas, tú descubres.
Gozosa, "en celo", tiemblas sobre mí;
Absorta al clímax, surcas altas cumbres...
Podría para siempre atarme a ti…
Cariño; Al vivo efluvio urdido en lumbres,
al gran calor que eterno yace aquí.
Dvaldés