estela viana
Poeta recién llegado
Aquel perro parece eterno,
sus ladridos vuelven a través de los años,
vuelven abriendo puertas del alma
que habían sido cerradas
por flores, primaveras y melodías.
Vuelven eternos ladridos del atardecer,
Ya no hay primaveras que obstruyan tu paso,
Inmensidad sin caminos,
gris profundo sin fin,
tu ladrido abre un abismo oscuro y sin alternativa.
Solo eso, nada, como siempre fue.
¿Qué quedo'de aquel jardín que cubría mi piel?
¿Dónde están los destellos divinos
que atravesaron mi alma?
Tus ladridos sombríos traen
las nostalgias de toda la humanidad,
de todos los tiempos,
solo soy una hoja en un mar quieto,
nocturno, frio, inmenso;
horizonte sin futuro, sin caminos,
aridez, interminable soledad.
sus ladridos vuelven a través de los años,
vuelven abriendo puertas del alma
que habían sido cerradas
por flores, primaveras y melodías.
Vuelven eternos ladridos del atardecer,
Ya no hay primaveras que obstruyan tu paso,
Inmensidad sin caminos,
gris profundo sin fin,
tu ladrido abre un abismo oscuro y sin alternativa.
Solo eso, nada, como siempre fue.
¿Qué quedo'de aquel jardín que cubría mi piel?
¿Dónde están los destellos divinos
que atravesaron mi alma?
Tus ladridos sombríos traen
las nostalgias de toda la humanidad,
de todos los tiempos,
solo soy una hoja en un mar quieto,
nocturno, frio, inmenso;
horizonte sin futuro, sin caminos,
aridez, interminable soledad.