ETIÓPICA BELLEZA
Shudu, la primera modelo virtual que muchos creyeron real.
El fotógrafo Cameron-James Wilson es el creador de esta maniquí generada por ordenador con 45.000 seguidores en Instagram basada en una Barbie
Emanaciones de aromas del desierto y ron barato
riegan las piedras ardientes con extraño color de mar antiguo
espléndidamente alta, elevada casi a la altura del homenaje
la modelo se estremece al saberse primavera.
Como estigma o oración a falsos dioses
pasea su presencia equivocada en las noches que nunca harán historia
reflejos de proyectores inundan los espacios reservados a la luna
y la esfinge hecha modelo rompe con callado clamor el atropello.
Cristalizados genomas de reyes que fueron carne
antiguas Saba y Atlántida recuerdan los cánones que forjaron esta imagen
tallada madera de ébano.
Acallados los golpes de la vieja azuela
dejan la pausa y el ritmo impregnados de carne nueva.
Efímero sucedáneo con la belleza de un ángel caído
ojos de esfinge y alas de deidad aposentada en mármoles y obsidiana
esparces en tu pasear los aromas de desierto que has traído
acallando acelerados corazones de leopardos sedientos de tu sangre.
Aunque por ahora los dioses han querido que solo seas un pensamiento fugaz
virtual construcción de arena móvil de los lejanos oasis
aquella arena morena y lábil que es como resplandor del tiempo
y forja de sueños cálidos.
Ilust.: Shudu. El País estilo.
Shudu, la primera modelo virtual que muchos creyeron real.
El fotógrafo Cameron-James Wilson es el creador de esta maniquí generada por ordenador con 45.000 seguidores en Instagram basada en una Barbie
Emanaciones de aromas del desierto y ron barato
riegan las piedras ardientes con extraño color de mar antiguo
espléndidamente alta, elevada casi a la altura del homenaje
la modelo se estremece al saberse primavera.
Como estigma o oración a falsos dioses
pasea su presencia equivocada en las noches que nunca harán historia
reflejos de proyectores inundan los espacios reservados a la luna
y la esfinge hecha modelo rompe con callado clamor el atropello.
Cristalizados genomas de reyes que fueron carne
antiguas Saba y Atlántida recuerdan los cánones que forjaron esta imagen
tallada madera de ébano.
Acallados los golpes de la vieja azuela
dejan la pausa y el ritmo impregnados de carne nueva.
Efímero sucedáneo con la belleza de un ángel caído
ojos de esfinge y alas de deidad aposentada en mármoles y obsidiana
esparces en tu pasear los aromas de desierto que has traído
acallando acelerados corazones de leopardos sedientos de tu sangre.
Aunque por ahora los dioses han querido que solo seas un pensamiento fugaz
virtual construcción de arena móvil de los lejanos oasis
aquella arena morena y lábil que es como resplandor del tiempo
y forja de sueños cálidos.
Ilust.: Shudu. El País estilo.