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Eutanasia del espantoso abandono

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
 
Última edición:
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
Es una genialidad, mis estrellas y reputación, todo más que merecido. Un gusto leerte.
 
Inexorable, como el abandono al que induce la tristeza.
Implacables, tus letras, tus formas de llegar al lector.

Bravo amigo Daniel, espero que solo sea inspiración tu bello aunque atribulado poema.

Recibe un grandísimo abrazo con todo mi afecto.
 
Esplendido poema, al tedio y al cansancio de existencia al que a veces nos conduce la vida. Te dejo mis saludos y estrellas.
 
Cómo quisiera robarte unas palabras, unas tres hojas de tu diccionario, y así yo ser sombra, espejo o pluma de este arte infinito.

Me ha gustado y me ha inspirado :)
 
Inexorable, como el abandono al que induce la tristeza.
Implacables, tus letras, tus formas de llegar al lector.

Bravo amigo Daniel, espero que solo sea inspiración tu bello aunque atribulado poema.

Recibe un grandísimo abrazo con todo mi afecto.

Gracias amigo; siempre en las poesías hay cachitos de entrañas desparramadas, quizás demasiado tenebroso pero con mucha realidad.

Un gran abrazo estimado amigo. Cuidate y sigue con tu buena onda.
 
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.





Me encantaron tus letras, muy fluidas y sesudas; ideas de muerte, la verdad me recuerdan a esos momentos patéticos del cual uno quiere escapar o muchos desearían escapar, saludos, cuídate y chispas estelares a tu pluma---

 
Como una ofrenda a la muerte, esos pàjaros que habitan bajo la cama...

tengo la manìa de relacionarlo todo..
tu poema me recordò a un poeta ecuatoriano.

medardo Angel silva.


OFRENDA A LA MUERTE

Muda nodriza, llave de nuestros cautiverios,
¡oh, Tú, que a nuestro lado vas con paso de sombra,
Emperatriz maldita de los negros imperios,
¿cuál es la talismánica palabra que te nombra?
Puerta sellada, muro donde expiran sin eco
de la humilde tribu las interrogaciones,
así como no turba la tos de un pecho hueco
la perenne armonía de las constelaciones...

Yo cantaré en mis Odas tu rostro de mentira,
tu cuerpo melodioso como un brazo de lira,
tus plantas que han hollado Erebos y Letheos,
y la serena gracia de tu mirar florido
que ahoga nuestras almas, exentas de deseos,
en un mar de silencio, de quietud y de olvido
 
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
ll

Explendido poema, dedicatoria especial a las ramas del tedio donde se sustentan las nerviaciones
del ser que quiere batir alas de rios de esencia. felicidades. un gran poema luzyabsenta
 
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
DANIEL

¡Qué intensidad tienen tus versos!

La Eutanasia para poder alcanzar
la dignidad de la muerte.

Un fortísimo abrazo.

 
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.


Cipres
Pienso en esa vida tan vacía y en esa muerte que es esperanza...
cada vez nos orillamos más hacia la muerte.
Te felicito por estas letras que me han pintado la imagen de un ser humano dilucidando al borde del suicidio.
Estrellas y un abrazo
Ana
 
Oscuros y duros versos que conforman un poema de una factura magnífica. Mi sincera felicitación Cipres. Un abrazo.
 
Como una ofrenda a la muerte, esos pàjaros que habitan bajo la cama...

tengo la manìa de relacionarlo todo..
tu poema me recordò a un poeta ecuatoriano.

medardo Angel silva.


OFRENDA A LA MUERTE

Muda nodriza, llave de nuestros cautiverios,
¡oh, Tú, que a nuestro lado vas con paso de sombra,
Emperatriz maldita de los negros imperios,
¿cuál es la talismánica palabra que te nombra?
Puerta sellada, muro donde expiran sin eco
de la humilde tribu las interrogaciones,
así como no turba la tos de un pecho hueco
la perenne armonía de las constelaciones...

Yo cantaré en mis Odas tu rostro de mentira,
tu cuerpo melodioso como un brazo de lira,
tus plantas que han hollado Erebos y Letheos,
y la serena gracia de tu mirar florido
que ahoga nuestras almas, exentas de deseos,
en un mar de silencio, de quietud y de olvido

Gracias por tu paso y por el magistral poema de Ángel Silva.

Saludos.
 
Un poema que acaba con la esperanza... Como un deseo oculto de renacer de la nada, de romper las cuerdas que nos atan a nuestra fragilidad... Me ha encantado, realmente un gran poema de colección. Van mis abrazos y toda, toda la admiración.
 
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.

Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.

Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.

Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.

Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente. [/QUOTE
DANIEL

Me gustó este resplandor:

Y rememoro entonces las luces,
vida… y libre albedrío…”

Un fortísimo abrazo mi
gran amigo poeta.
 
Tremendo y magnífico poema. Mis felicitaciones y reputación para tí. Un abrazo.
 

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