cipres1957
Poeta veterano en el portal
Digo la muerte como digo amor vacuo,
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.
Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.
Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.
Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.
Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
ambos merecedores de ser vividos
en la eutanasia del espantoso abandono,
del exilio de las salidas,
del ocultamiento del mar calmo en retirada.
Nadie más que la muerte y sus mezquindades
y sus pájaros negros
sujetando mis hombros,
alentando un suicidio progresivo,
sonriendo debajo de la cama.
Te recuerdo fría y patética
en la abducción por tus esfínteres:
de las señales de tránsito, las coordenadas,
los vericuetos de las posibles huídas
y sus inútiles manuales cartográficos.
Digo la vida como la piedra fundamental
de un sinsentido maremoto sanguíneo
injustificado y malignamente necesario
para poder alcanzar la dignidad de la muerte,
de la oprobiosa esperanza.
Y rememoro entonces las luces, vida y muerte
en puja constante en mi torpe y libre albedrío.
En la niebla, una sombra con capa
desdibuja un tajo de guadaña sin misericordia
mientras el viento se lleva mis cenizas;
inexorablemente.
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