José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un homosexual
para suplicarle de rodillas.
Después de suplicar con mucha devoción durante diez minutos, le dijo:
"Si tú quieres, puedes curarme".
Jesús se compadeció,
lo hizo incorporar
y extendiendo la mano,
le tocó los huevos
y le dijo: Cúrate.
Inmediatamente se le quitó la mariconería y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le pregunto seriamente:
¿A dónde vas ahora, exmaricón?
A casa de la abuelita, a ofrecerle lo prescrito por Moisés y Aarón,
le contesto el que en otros tiempos fue homosexual
y ahora llevaba un bañador azul.
Jesús que era muy listo,
ayudado por el espíritu santo,
se fue a casa de la abuelita por un atajo.
Llamó a la puerta
y la anciana le abrió pensando que era su nieto maricón.
Un cazador que pasaba observaba
al del bañador azul recogiendo flores para la abuelita.
El cazador cogió una buena y suculenta flor
y se la entregó al exmaricón,
que de ex no tenia nada.
¿Has ofrecido lo pactado según dijo Moisés y Aarón a su pueblo?
le preguntó el cazador después de fumarse un cigarro.
Jesús cree que me ha curado pero sigo siendo maricón
y procuro seguir dando gusto a todos.
Jesús me ha perdonado porque es bueno y medio maricón.
Tras esas palabras del hombre del bañador azul
el cazador sufrió de lepra y fue apartado de caminos y poblados.
La abuelita practicó sexo con Jesús hasta que los impuros dejaron de serlo.
Palabra del señor.
para suplicarle de rodillas.
Después de suplicar con mucha devoción durante diez minutos, le dijo:
"Si tú quieres, puedes curarme".
Jesús se compadeció,
lo hizo incorporar
y extendiendo la mano,
le tocó los huevos
y le dijo: Cúrate.
Inmediatamente se le quitó la mariconería y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le pregunto seriamente:
¿A dónde vas ahora, exmaricón?
A casa de la abuelita, a ofrecerle lo prescrito por Moisés y Aarón,
le contesto el que en otros tiempos fue homosexual
y ahora llevaba un bañador azul.
Jesús que era muy listo,
ayudado por el espíritu santo,
se fue a casa de la abuelita por un atajo.
Llamó a la puerta
y la anciana le abrió pensando que era su nieto maricón.
Un cazador que pasaba observaba
al del bañador azul recogiendo flores para la abuelita.
El cazador cogió una buena y suculenta flor
y se la entregó al exmaricón,
que de ex no tenia nada.
¿Has ofrecido lo pactado según dijo Moisés y Aarón a su pueblo?
le preguntó el cazador después de fumarse un cigarro.
Jesús cree que me ha curado pero sigo siendo maricón
y procuro seguir dando gusto a todos.
Jesús me ha perdonado porque es bueno y medio maricón.
Tras esas palabras del hombre del bañador azul
el cazador sufrió de lepra y fue apartado de caminos y poblados.
La abuelita practicó sexo con Jesús hasta que los impuros dejaron de serlo.
Palabra del señor.