_Bianca_
Poeta recién llegado
Más de 180 minutos de retenerte,
de tú a mí retenerme,
entre la fuerza de los brazos.
Imantando las pupilas en la penumbra.
Las miradas conectadas en la cercanía
-enviando mensajes sin sinfonía-;
la melodía la evocan nuestras gargantas,
juntamente con el compás de bailes en sintonía.
Y aquí estamos
-dicen que no paramos-
de deboramos sin bocados.
Tú, el alimento de mis entrañas,
convierto el aire de la respiración en la chispa de los relojes.
La mesura de los segundos se ha perdido.
Los 180 minutos se evaporan,
-el cansancio de la carne pide la retención de unos instantes-.
Y en la llegada de un nuevo día
-en que, para variar, nuestras almas no puedan evitar estar en constante harmonía-
seguiran habiendo esos minutos consumibles.
La llama de las poesías,
tornada vida en nuestras palabras y miradas emitidas.
de tú a mí retenerme,
entre la fuerza de los brazos.
Imantando las pupilas en la penumbra.
Las miradas conectadas en la cercanía
-enviando mensajes sin sinfonía-;
la melodía la evocan nuestras gargantas,
juntamente con el compás de bailes en sintonía.
Y aquí estamos
-dicen que no paramos-
de deboramos sin bocados.
Tú, el alimento de mis entrañas,
convierto el aire de la respiración en la chispa de los relojes.
La mesura de los segundos se ha perdido.
Los 180 minutos se evaporan,
-el cansancio de la carne pide la retención de unos instantes-.
Y en la llegada de un nuevo día
-en que, para variar, nuestras almas no puedan evitar estar en constante harmonía-
seguiran habiendo esos minutos consumibles.
La llama de las poesías,
tornada vida en nuestras palabras y miradas emitidas.