Anthony White
Poeta recién llegado
El viento fue atusando tu pelo,
acompasándolo con mimo,
con dulzura
y con la cadencia del silencio
que siempre se perpetúa,
engarzándose entre los dedos
cuando las lágrimas
se evaporaron de recuerdos
siendo todo sueño,
siempre sueño
en el regazo de tu cuerpo.
El sol, que sólo se dormía
en los brazos de la luna,
le daba calor
mientras la iluminaba en el día
sin saber muy bien
si eran amantes,
pareja o, simplemente,
mera locura.
Así, compañera de mi viaje,
es como vamos surcando la vida,
yo fortaleciendo tu coraje
y tú agrandándome siempre la dicha.
Antonio Blanco
acompasándolo con mimo,
con dulzura
y con la cadencia del silencio
que siempre se perpetúa,
engarzándose entre los dedos
cuando las lágrimas
se evaporaron de recuerdos
siendo todo sueño,
siempre sueño
en el regazo de tu cuerpo.
El sol, que sólo se dormía
en los brazos de la luna,
le daba calor
mientras la iluminaba en el día
sin saber muy bien
si eran amantes,
pareja o, simplemente,
mera locura.
Así, compañera de mi viaje,
es como vamos surcando la vida,
yo fortaleciendo tu coraje
y tú agrandándome siempre la dicha.
Antonio Blanco