Evelyn no extraña Buenos Aires

Cedric

Poeta recién llegado
Ella no gusta del mate
por la tarde, disque merienda
y reniega extrañamente - a cada rato -
de la milanesa con fritas del mercado

ella no gusta del tango
le importa un obelisco goyeneche

conoce de teatros,
solo si sonrien los actores
ella no visita a los enfermos,
y le parece triste parque lezama

la comun locura
no es de su agrado
se enferma por la noches
a mi lado
quedandose dormida boca abajo
( muerta )
soñando plenamente que vive de costado

Evelyn camina por Nueve de Julio
girando rostros de quienes la sienten
y se detiene en las esquinas
suspira neciamente una niebla de Lima
atrapa su suspiro con las manos
y desnuda vuelve a caminar


ella no piensa en un ristreto !
en media lunas de manteca y un cortado!

Ella viste de campera negra
camina madrugando por San Telmo
canta un poco de sabina, bien prestado
y se pide un Fernet sobre mi mesa
como pochoclos. Sonrie al aleman
aspira un poco de la ausencia de tabaco
hace gestos de aburrimiento
-nace en pausa -
desaprueba al espacio
y el espacio
lentamente..
la desaprueba a ella

Yo solo la observo
mientras, sin quererlo querer,
me sonrie,

Evelyn le cree a los duendes que se esconden es mis manos
yo le creo a los duendes que esconden sus piernas

y asi somos contentos
simples y contentos

orbitantes y contentos
urticantes y contentos

moribundos y contentos
(...)

Confieso que se manchan las cicatrices
cada vez que la encuentro

confieso que me las quito
cuando me escondo en luces rojas

no vaya a ser que me delaten!
oh my god ... que me delaten!

que griten que tengo vida
que tengo alma
que tengo boca
manos, mentiras
y pene

no vaya a ser que se raje
la seda del templo
que me resucite borracho
mi cristo pecador
cuando por defecto
la cruz de su espalda
sienta ajena mi persona

a Evelyn no le gusta
enterarse de mi pasado
para ella solo existo
hace media hora
hace quince minutos
hace una semana
hace cuatro dias

a ella le sobran mis palabras
mis promesas, mis enojos
ella esta sepultada en mis defectos
añejada lentamente en mis energumenas virtudes

yo estoy atiborrado de sus detalles
enfermo de su sonrisa
entendido de su pensar

Evelyn duerme en la mañana,
me chamuya que no vaya a laburar

al final solo me mira
lanza un beso al aire
- friamente Bonaerense -
y se despide

esperando que quiza
el rodar eterno de las piedras
me traiga -como siempre- del pasado

me siente a la hora del almuerzo
con hartas ganas de volar
 
Ella no gusta del mate
por la tarde, disque merienda
y reniega extrañamente - a cada rato -
de la milanesa con fritas del mercado

ella no gusta del tango
le importa un obelisco goyeneche

conoce de teatros,
solo si sonrien los actores
ella no visita a los enfermos,
y le parece triste parque lezama

la comun locura
no es de su agrado
se enferma por la noches
a mi lado
quedandose dormida boca abajo
( muerta )
soñando plenamente que vive de costado

Evelyn camina por Nueve de Julio
girando rostros de quienes la sienten
y se detiene en las esquinas
suspira neciamente una niebla de Lima
atrapa su suspiro con las manos
y desnuda vuelve a caminar


ella no piensa en un ristreto !
en media lunas de manteca y un cortado!

Ella viste de campera negra
camina madrugando por San Telmo
canta un poco de sabina, bien prestado
y se pide un Fernet sobre mi mesa
como pochoclos. Sonrie al aleman
aspira un poco de la ausencia de tabaco
hace gestos de aburrimiento
-nace en pausa -
desaprueba al espacio
y el espacio
lentamente..
la desaprueba a ella

Yo solo la observo
mientras, sin quererlo querer,
me sonrie,

Evelyn le cree a los duendes que se esconden es mis manos
yo le creo a los duendes que esconden sus piernas

y asi somos contentos
simples y contentos

orbitantes y contentos
urticantes y contentos

moribundos y contentos
(...)

Confieso que se manchan las cicatrices
cada vez que la encuentro

confieso que me las quito
cuando me escondo en luces rojas

no vaya a ser que me delaten!
oh my god ... que me delaten!

que griten que tengo vida
que tengo alma
que tengo boca
manos, mentiras
y pene

no vaya a ser que se raje
la seda del templo
que me resucite borracho
mi cristo pecador
cuando por defecto
la cruz de su espalda
sienta ajena mi persona

a Evelyn no le gusta
enterarse de mi pasado
para ella solo existo
hace media hora
hace quince minutos
hace una semana
hace cuatro dias

a ella le sobran mis palabras
mis promesas, mis enojos
ella esta sepultada en mis defectos
añejada lentamente en mis energumenas virtudes

yo estoy atiborrado de sus detalles
enfermo de su sonrisa
entendido de su pensar

Evelyn duerme en la mañana,
me chamuya que no vaya a laburar

al final solo me mira
lanza un beso al aire
- friamente Bonaerense -
y se despide

esperando que quiza
el rodar eterno de las piedras
me traiga -como siempre- del pasado

me siente a la hora del almuerzo
con hartas ganas de volar

Buen poema con anécdota, estimado Cedric,
más bien pareces porteño que peruano!
Por tu conocimiento de los detalles de Buenos Aires;
un abrazo,
edelabarra
 
Ella no gusta del mate
por la tarde, disque merienda
y reniega extrañamente - a cada rato -
de la milanesa con fritas del mercado

ella no gusta del tango
le importa un obelisco goyeneche

conoce de teatros,
solo si sonrien los actores
ella no visita a los enfermos,
y le parece triste parque lezama

la comun locura
no es de su agrado
se enferma por la noches
a mi lado
quedandose dormida boca abajo
( muerta )
soñando plenamente que vive de costado

Evelyn camina por Nueve de Julio
girando rostros de quienes la sienten
y se detiene en las esquinas
suspira neciamente una niebla de Lima
atrapa su suspiro con las manos
y desnuda vuelve a caminar


ella no piensa en un ristreto !
en media lunas de manteca y un cortado!

Ella viste de campera negra
camina madrugando por San Telmo
canta un poco de sabina, bien prestado
y se pide un Fernet sobre mi mesa
como pochoclos. Sonrie al aleman
aspira un poco de la ausencia de tabaco
hace gestos de aburrimiento
-nace en pausa -
desaprueba al espacio
y el espacio
lentamente..
la desaprueba a ella

Yo solo la observo
mientras, sin quererlo querer,
me sonrie,

Evelyn le cree a los duendes que se esconden es mis manos
yo le creo a los duendes que esconden sus piernas

y asi somos contentos
simples y contentos

orbitantes y contentos
urticantes y contentos

moribundos y contentos
(...)

Confieso que se manchan las cicatrices
cada vez que la encuentro

confieso que me las quito
cuando me escondo en luces rojas

no vaya a ser que me delaten!
oh my god ... que me delaten!

que griten que tengo vida
que tengo alma
que tengo boca
manos, mentiras
y pene

no vaya a ser que se raje
la seda del templo
que me resucite borracho
mi cristo pecador
cuando por defecto
la cruz de su espalda
sienta ajena mi persona

a Evelyn no le gusta
enterarse de mi pasado
para ella solo existo
hace media hora
hace quince minutos
hace una semana
hace cuatro dias

a ella le sobran mis palabras
mis promesas, mis enojos
ella esta sepultada en mis defectos
añejada lentamente en mis energumenas virtudes

yo estoy atiborrado de sus detalles
enfermo de su sonrisa
entendido de su pensar

Evelyn duerme en la mañana,
me chamuya que no vaya a laburar

al final solo me mira
lanza un beso al aire
- friamente Bonaerense -
y se despide

esperando que quiza
el rodar eterno de las piedras
me traiga -como siempre- del pasado

me siente a la hora del almuerzo
con hartas ganas de volar

Buen poema lleno de tintes porteños... fue un gusto encontrarlo esta mañana. Mis saludos para ti. Big
 

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