Evocación

Anave

Poeta asiduo al portal
Penumbra...
penumbra que resguarda en su túnica
la dulce desnudez blanca del alma.
Todo era penumbra y silencio.
Solo un ave aleteaba ya sin calma
en la jaula de mi pecho.
Visión única:
el destellar difuso de tus ojos
que se perdió un instante tras tus párpados
al descender, medrosas, tus pupilas.
El acercarse tibio de tus labios
y su roce encendido que destila
en mi boca...

Sentimiento...
el caudal tumultuoso de sus aguas
que inunda el ser al punto que se escapan
por mis manos, mis ojos y mi aliento
agitando mi pecho y mi alma,
agotando mi fuerza... ¡Es solo un beso!

Las palabras que se estiran
se hacen lentas, perezosas,
sin sentido, temblorosas
abren paso a una idea.
¡Una idea! ¿Es solo eso?

Pensamiento...
se ha perdido entre las sombras y tu aliento.
Ya no pienso, solo siento.
Y penetras...
Las ventanas de mi alma están abiertas
y en lo hondo de mi cuerpo
nueva vida se genera...

Movimiento...
lento, suave, cadencioso,
el vaivén de un mar ansioso.
Y te siento
tan palpable, omnipresente,
tan inmensamente tibio, ¡tan ardiente!

Todo es fuerza,
y es fecunda y es esencia
que se eleva tanto, tanto
y su crescendo
se va haciendo alto, alto,
luego explota y en silencio
desparrama un caudal que descendiendo
solo deja una cadencia...

Como el sueño
que se cuela por los ojos
presintiera yo, de hinojos,
ablandársete la fuerza...
Todo es tierno...
y aún dentro de mi alma y de mi cuerpo
dediqué a tu corazón mi sentimiento.

El aroma de la flor en primavera,
de fuente que recién brota,
de vida que se genera,
todo agota aque silencio...
y mi alma es un concierto
de perfumes y de notas,
de botón recién abierto.

Cuando el sueño vence pleno
tu cansancio entre mis brazos
te contemplo...
Plenilunio que perfila
tu soñar que me destila
en el alma un ocaso.

Y te pierdo.
De mi hogar deperezado
se alejó triste y cansado
tu deseo,
y así creo
que el amarte ese instante
fue una ofrenda ante las aras
de la vida
y aún asida de mis manos la esperanza
verde y clara se percata
que en mí hay un fuego prendido,
un recuerdo que encendido
me da vida... y me mata!
 
Última edición:
Penumbra...
penumbra que resguarda en su túnica
la dulce desnudez blanca del alma.
Todo era penumbra y silencio.
Solo un ave aleteaba ya sin calma
en la jaula de mi pecho.
Visión única:
el destellar difuso de tus ojos
que se perdió un instante tras tus párpados
al descender, medrosas, tus pupilas.
El acercarse tibio de tus labios
y su roce encendido que destila
en mi boca...

Sentimiento...
el caudal tumultuoso de sus aguas
que inunda el ser al punto que se escapan
por mis manos, mis ojos y mi aliento
agitando mi pecho y mi alma,
agotando mi fuerza... ¡Es solo un beso!

Las palabras que se estiran
se hacen lentas, perezosas,
sin sentido, temblorosas
abren paso a una idea.
¡Una idea! ¿Es solo eso?

Pensamiento...
se ha perdido entre las sombras y tu aliento.
Ya no pienso, solo siento.
Y penetras...
Las ventanas de mi alma están abiertas
y en lo hondo de mi cuerpo
nueva vida se genera...

Movimiento...
lento, suave, cadencioso,
el vaivén de un mar ansioso.
Y te siento
tan palpable, omnipresente,
tan inmensamente tibio, ¡tan ardiente!

Todo es fuerza,
y es fecunda y es esencia
que se eleva tanto, tanto
y su crescendo
se va haciendo alto, alto,
luego explota y en silencio
desparrama un caudal que descendiendo
solo deja una cadencia...

Como el sueño
que se cuela por los ojos
presintiera yo, de hinojos,
ablandársete la fuerza...
Todo es tierno...
y aún dentro de mi alma y de mi cuerpo
dediqué a tu corazón mi sentimiento.

El aroma de la flor en primavera,
de fuente que recién brota,
de vida que se genera,
todo agota aque silencio...
y mi alma es un concierto
de perfumes y de notas,
de botón recién abierto.

Cuando el sueño vence pleno
tu cansancio entre mis brazos
te contemplo...
Plenilunio que perfila
tu soñar que me destila
en el alma un ocaso.

Y te pierdo.
De mi hogar deperezado
se alejó triste y cansado
tu deseo,
y así creo
que el amarte ese instante
fue una ofrenda ante las aras
de la vida
y aún asida de mis manos la esperanza
verde y clara se percata
que en mí hay un fuego prendido,
un recuerdo que encendido
me da vida... y me mata!

Estoy seguro que tu evocacion dara resultado en tu poesia hay mucha pasion y un vocabulario profundo tu poema sin duda muy bien realizado me ha encantado leerte Anave ojala ese amor lo tengas de regreso para que solo te de vida besos poetisa un placer leerte.
 
Penumbra...
penumbra que resguarda en su túnica
la dulce desnudez blanca del alma.
Todo era penumbra y silencio.
Solo un ave aleteaba ya sin calma
en la jaula de mi pecho.
Visión única:
el destellar difuso de tus ojos
que se perdió un instante tras tus párpados
al descender, medrosas, tus pupilas.
El acercarse tibio de tus labios
y su roce encendido que destila
en mi boca...

Sentimiento...
el caudal tumultuoso de sus aguas
que inunda el ser al punto que se escapan
por mis manos, mis ojos y mi aliento
agitando mi pecho y mi alma,
agotando mi fuerza... ¡Es solo un beso!

Las palabras que se estiran
se hacen lentas, perezosas,
sin sentido, temblorosas
abren paso a una idea.
¡Una idea! ¿Es solo eso?

Pensamiento...
se ha perdido entre las sombras y tu aliento.
Ya no pienso, solo siento.
Y penetras...
Las ventanas de mi alma están abiertas
y en lo hondo de mi cuerpo
nueva vida se genera...

Movimiento...
lento, suave, cadencioso,
el vaivén de un mar ansioso.
Y te siento
tan palpable, omnipresente,
tan inmensamente tibio, ¡tan ardiente!

Todo es fuerza,
y es fecunda y es esencia
que se eleva tanto, tanto
y su crescendo
se va haciendo alto, alto,
luego explota y en silencio
desparrama un caudal que descendiendo
solo deja una cadencia...

Como el sueño
que se cuela por los ojos
presintiera yo, de hinojos,
ablandársete la fuerza...
Todo es tierno...
y aún dentro de mi alma y de mi cuerpo
dediqué a tu corazón mi sentimiento.

El aroma de la flor en primavera,
de fuente que recién brota,
de vida que se genera,
todo agota aque silencio...
y mi alma es un concierto
de perfumes y de notas,
de botón recién abierto.

Cuando el sueño vence pleno
tu cansancio entre mis brazos
te contemplo...
Plenilunio que perfila
tu soñar que me destila
en el alma un ocaso.

Y te pierdo.
De mi hogar deperezado
se alejó triste y cansado
tu deseo,
y así creo
que el amarte ese instante
fue una ofrenda ante las aras
de la vida
y aún asida de mis manos la esperanza
verde y clara se percata
que en mí hay un fuego prendido,
un recuerdo que encendido
me da vida... y me mata!

muy bueno tu poema me gusto mucho señorita ana fue un placer leerte
edwin
 
Majestuosidad en tu poesía, tiene ese mágico sabor que encanta, ata el alma y la mirada, atentas, a la lectura, escudriñando ese gran mensaje que discurre entre tus versos, es como esa caricia que necesitamos a diario, una obra para leer y releer entre las nostalgias y las emociones, es como un jardín florido, donde cortas los mejores versos para ofrendarlos y yo recibo esa ofrenda con beneplácito.

Enorme placer pasear mis pupilas y mis sentidos por tan excelso poema.
Saludos y mi admiración!!!!
 

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