Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;R8MzHqkNBwo]
Luna esta noche buscaba tu consejo
y no logré ver en el cielo tu reflejo
¿Dónde estás?
Has dejado el cielo a oscuras,
silencioso y en cierto modo misterioso.
Cierro mis ojos, y percibo la brisa fresca
recorrer mi piel, cual dulce caricia,
mientras imágenes inciertas,
delineadas por mi imaginación
ocupan mis sentidos , acelerando mis latidos.
¡Se desatan torbellinos en mi mente...
de preguntas sin respuestas,
de curiosidades inciertas,
de contradicciones y certezas
de ilusiones y temores!
Al imaginarte sumergido en el océano de mis paginas,
naufragas aferrado a mis palabras,
con tus ojos, tus sentidos y tu mente.
Desgarras mis vestiduras y me desnudas del alma develando mi sentir.
Visualizo la imagen de unos ojos capaces de iluminar este oscuro cielo que esta noche me sirve de dosel.
Imagino el calor de tu piel, la fuerza de tus abrazos
que en complicidad con el viento
envuelven mi cuerpo con el fino pergamino de sensaciones inexorables.
Tu voz, como suave melodía susurra mi nombre al ritmo acompasado de los latidos de tu corazón.
Mientras la imagen de tu sonrisa, se refleja en mis rostro, se dibuja en mis labios, alimentando una hermosa ilusión.
Luna esta noche buscaba tu consejo
y no logré ver en el cielo tu reflejo
¿Dónde estás?
Has dejado el cielo a oscuras,
silencioso y en cierto modo misterioso.
Cierro mis ojos, y percibo la brisa fresca
recorrer mi piel, cual dulce caricia,
mientras imágenes inciertas,
delineadas por mi imaginación
ocupan mis sentidos , acelerando mis latidos.
¡Se desatan torbellinos en mi mente...
de preguntas sin respuestas,
de curiosidades inciertas,
de contradicciones y certezas
de ilusiones y temores!
Al imaginarte sumergido en el océano de mis paginas,
naufragas aferrado a mis palabras,
con tus ojos, tus sentidos y tu mente.
Desgarras mis vestiduras y me desnudas del alma develando mi sentir.
Visualizo la imagen de unos ojos capaces de iluminar este oscuro cielo que esta noche me sirve de dosel.
Imagino el calor de tu piel, la fuerza de tus abrazos
que en complicidad con el viento
envuelven mi cuerpo con el fino pergamino de sensaciones inexorables.
Tu voz, como suave melodía susurra mi nombre al ritmo acompasado de los latidos de tu corazón.
Mientras la imagen de tu sonrisa, se refleja en mis rostro, se dibuja en mis labios, alimentando una hermosa ilusión.
Última edición: