Angel Segushi
Poeta recién llegado
Poema extraño profundamente inspirado en mi persona
Besos Angel
Besos Angel
Excepto esta rosa roja
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
A veces me siento perdida,
Cansada de correr y entonces...
Miro en el espejo la escarcha
Clavada en mis negras pestañas.
Simplemente como algo que gira,
Como el pequeño ovillo de lana,
O como aquellas pelusas blancas
Por la brisa llevadas.
Así se abre mi corazón,
Entregado al viento como la arena en la playa,
Quiero ser llevada por la corriente,
Terminar perdida, libre.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Una mirada al infinito,
Así es, no soy más que una mirada,
Arrojada contra la nieve,
Arrojada contra la nada.
Una palabra de amor, un suspiro.
Secretamente acariciada,
Un dulce beso mientras duermes.
La oscuridad bajo tu cama o aquella mala palabra.
Canciones que ya no cantas, sí, aquella vieja balada.
El desenfreno y la calma,
Un pedacito robado,
De tu propia alma.
En ocasiones soy de lágrimas
Otras veces soy de miel,
Y cuando quiero ser de nieve
Abro mi ventana y pienso en ti.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Algunas noches me deshago.
Desaparezco entre la música.
Y las risas me comen,
Y la ciudad me calla.
Pero siempre,
Late en mi pecho un corazón,
Y mi mente que no se apaga,
Me grita y ardo atrapada.
Cuando así lo pienso casi me encuentro
Entre estas frases,
Desesperadas y tiernas.
En medio de aquel sonido, ¿Qué era?.
Eran los gritos de la noche,
Aquella serie hablada en japonés,
Un cuadernito de notas
Y tus ojos profundos hechos de fuego.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Sí, tal vez después de todo
Tan mala no haya sido
Si vieras la mitad de lo que ven mis ojos
¿Qué cosas me habrías prometido?
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
A veces me siento perdida,
Cansada de correr y entonces...
Miro en el espejo la escarcha
Clavada en mis negras pestañas.
Simplemente como algo que gira,
Como el pequeño ovillo de lana,
O como aquellas pelusas blancas
Por la brisa llevadas.
Así se abre mi corazón,
Entregado al viento como la arena en la playa,
Quiero ser llevada por la corriente,
Terminar perdida, libre.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Una mirada al infinito,
Así es, no soy más que una mirada,
Arrojada contra la nieve,
Arrojada contra la nada.
Una palabra de amor, un suspiro.
Secretamente acariciada,
Un dulce beso mientras duermes.
La oscuridad bajo tu cama o aquella mala palabra.
Canciones que ya no cantas, sí, aquella vieja balada.
El desenfreno y la calma,
Un pedacito robado,
De tu propia alma.
En ocasiones soy de lágrimas
Otras veces soy de miel,
Y cuando quiero ser de nieve
Abro mi ventana y pienso en ti.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Algunas noches me deshago.
Desaparezco entre la música.
Y las risas me comen,
Y la ciudad me calla.
Pero siempre,
Late en mi pecho un corazón,
Y mi mente que no se apaga,
Me grita y ardo atrapada.
Cuando así lo pienso casi me encuentro
Entre estas frases,
Desesperadas y tiernas.
En medio de aquel sonido, ¿Qué era?.
Eran los gritos de la noche,
Aquella serie hablada en japonés,
Un cuadernito de notas
Y tus ojos profundos hechos de fuego.
No giran las flores,
Excepto esta rosa roja,
No giran ni los girasoles en primavera,
Pero gira mi corazón.
Sí, tal vez después de todo
Tan mala no haya sido
Si vieras la mitad de lo que ven mis ojos
¿Qué cosas me habrías prometido?