jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Domingo soleado,
una de esas tranquilas tardes
en que me siento en el balcón y me
emborracho sin prisas mientras
contemplo el mar a lo lejos, por
encima de los tejados rojos de
las casas del pueblo...
un día
dentro de 30 años
leeré esto y pensaré:
"esa fue la verdadera poesía,
y no mis veintitantos libros
de poemas ni ese pinche premio
Nobel que apenas me va a alcanzar
para seguir comprando medicinas
y pagarle a los putos doctores..."
un día
la única aspiración que tendré
será amanecer con una resaca
como las de ahora
aunque sea en Estocolmo
una de esas tranquilas tardes
en que me siento en el balcón y me
emborracho sin prisas mientras
contemplo el mar a lo lejos, por
encima de los tejados rojos de
las casas del pueblo...
un día
dentro de 30 años
leeré esto y pensaré:
"esa fue la verdadera poesía,
y no mis veintitantos libros
de poemas ni ese pinche premio
Nobel que apenas me va a alcanzar
para seguir comprando medicinas
y pagarle a los putos doctores..."
un día
la única aspiración que tendré
será amanecer con una resaca
como las de ahora
aunque sea en Estocolmo
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