ivoralgor
Poeta fiel al portal
Una noche, tuve una conversación con Salomé, de esas pláticas que acaban mal. Le insinué que la mitad de su cuerpo,- la izquierda para ser exactos,- me excitaba más que la derecha. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Sentí en el rostro un ardor tremendo después de recibir un puñetazo. Se lo dije porque el tatuaje de una frase de García Márquez estaba precisamente en su costado izquierdo. Días después, me sorprendió con un tatuaje en su costado derecho; era de Octavio Paz. Para que te excite completa, sonrió, pero no tuvimos sexo hasta quince días después.