El ermitaño
Poeta recién llegado
Exiguo
Y a la luz
de las arquitecturas
fue solo
un pequeño orfebre
Un tunante grácil
de mano aciaga
Una hormiga
cien veces triste
que caminó
sobre la esfera giratoria
en la mano del niño
que aun juega en la eternidad de su alcoba.
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