Enrique Romero
Poeta recién llegado
Luchar por un cielo más claro,
por la mano de una princesa,
por la corona más brillante del Oeste,
ya luché y perdí irremediablemente,
perder fue largo tiempo mi deshonra
la herida que me rehusaba a tratar.
Pero ahora, desligado de promesas
sin ánimos afectados
ni expectativas vulgares
aprendí a no abandonar mi corazón
y me limite a existir
y dar importancia a lo que me hace feliz.
Esperando la lluvia.
Echado en la hierba húmeda
deshojando la flor de mi deseo
exaltando la existencia
en su más sencilla esencia,
derrocando dogmas de la nobleza
y de los adoradores
del actual buey de oro.
Mirando nubes y estrellas
no encuentro dicha que más llene
mi exiliado corazón.
por la mano de una princesa,
por la corona más brillante del Oeste,
ya luché y perdí irremediablemente,
perder fue largo tiempo mi deshonra
la herida que me rehusaba a tratar.
Pero ahora, desligado de promesas
sin ánimos afectados
ni expectativas vulgares
aprendí a no abandonar mi corazón
y me limite a existir
y dar importancia a lo que me hace feliz.
Esperando la lluvia.
Echado en la hierba húmeda
deshojando la flor de mi deseo
exaltando la existencia
en su más sencilla esencia,
derrocando dogmas de la nobleza
y de los adoradores
del actual buey de oro.
Mirando nubes y estrellas
no encuentro dicha que más llene
mi exiliado corazón.
Última edición: