mamcardenal
Exp..
A Elisalle, con todo mi respeto y cariño
Que yo me llame Miguel/Manuel
es un hecho impuntual,
accesorio,
que nunca me eximirá
de ser yo mismo,
de llegar a ser Miguel,
o Manuel,
como lugar usual,
de implicarme contigo
en los avatares
de este mar de fondo.
Que no me llame Pedro/Piedra
no me disculpa de limar
las aristas más densas y duras
que a mi piel recubren y amanecen.
De fundirme,
como un torrente de lava,
en el volcán de tus manos,
de rodar y rodar en el río
sereno de tus piernas
como un dios bueno.
Que no sea árbol/ardilla
no me libra de trepar
poro a poro a tu cielo,
ya mi huerto
cardinal.
De transformar la tierra
en sustancia nutritiva,
de hacerme más carne
y sangre en tus venas.
Que no sea pájaro/pétalo,
a título principal,
no elude mi débito
de ir levantando vuelo,,
a cualquier hora del día,
sobre el bosque rutinario
de las idas y venidas.
De alegrarte la horas,
las estancias,
con una risa u otros piares.
Que todavía no sea un trozo/traza
de ti, de tu sombra,
no es razón determinante
para no participar,
atómicamente quiero decir,
de tu mirada compasiva,
de tus manos tentativas,
de tu piel.
En fin, no me librará
De quererte como te quiero,
de la eximia vida
que nos convulsiona.
De la emoción cotidiana
de ser una vez más
este apasionante discurrir
entre tu mirada y la mía.
MAM
Que yo me llame Miguel/Manuel
es un hecho impuntual,
accesorio,
que nunca me eximirá
de ser yo mismo,
de llegar a ser Miguel,
o Manuel,
como lugar usual,
de implicarme contigo
en los avatares
de este mar de fondo.
Que no me llame Pedro/Piedra
no me disculpa de limar
las aristas más densas y duras
que a mi piel recubren y amanecen.
De fundirme,
como un torrente de lava,
en el volcán de tus manos,
de rodar y rodar en el río
sereno de tus piernas
como un dios bueno.
Que no sea árbol/ardilla
no me libra de trepar
poro a poro a tu cielo,
ya mi huerto
cardinal.
De transformar la tierra
en sustancia nutritiva,
de hacerme más carne
y sangre en tus venas.
Que no sea pájaro/pétalo,
a título principal,
no elude mi débito
de ir levantando vuelo,,
a cualquier hora del día,
sobre el bosque rutinario
de las idas y venidas.
De alegrarte la horas,
las estancias,
con una risa u otros piares.
Que todavía no sea un trozo/traza
de ti, de tu sombra,
no es razón determinante
para no participar,
atómicamente quiero decir,
de tu mirada compasiva,
de tus manos tentativas,
de tu piel.
En fin, no me librará
De quererte como te quiero,
de la eximia vida
que nos convulsiona.
De la emoción cotidiana
de ser una vez más
este apasionante discurrir
entre tu mirada y la mía.
MAM
Última edición:
::