¿existe alguien más feliz que un muerto?

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
¿serán acaso felices los muertos
allí metidos en el profundo agujero
solos, tiesos, olvidados
rodeados de absoluta oscuridad
aburridos, desesperanzados, hechos de
golpe a un lado apenas se les fue el color;
sin facebook, sin porno, sin café
asfixiados, constreñidos entre las angostas
paredes de un simple cajón,
asediados quizá por el recuerdo
de un amor truncado, una venganza que no
tuvieron ya tiempo de llegar a concluir
o la sospecha de no haber muerto cuando les tocaba
y haber sido tal vez ayudados a emigrar
al más allá por alguien a quien estorbaban
-el marido de la amante, la propia esposa
un amigo traicionado, el hermano descontento
con su parte de una herencia familiar-?

¿o serán acaso infelices pero no lo suficiente
para interesarse por buscar la manera
de abandonar la tumba y reintegrarse a la vida
y preferir de plano permanecer donde están
sin hacer nunca siquiera el exiguo esfuerzo
de mover un brazo para ver si la tapa
del ataúd se levanta y a lo mejor se abre
y la tierra allí afuera esté quizás floja
y bastara por tanto con escarbar un poco
para horadar una vía de acceso al exterior
y por allí gritar ¡sáquenme de este puto agujero!
y que viniera alguien a echar una mano
y lo librase a uno de la tierra tan húmeda
y pegajosa y llena de animales babosos ?

¿o será tan sólo que mientras vivieron
fue tan amarga su vida, y tormentosa y triste
que morirse habrá resultado ser en realidad
algo así como el milagro que ya no esperaban,
y la muerte un regalo y estar allí encajonados
dos metros bajo tierra les resultará en contraste
una especie de incomparable paraíso, un oasis
de gozo inaudito, una fiesta, un éxtasis
y el hecho de ser un cadáver lo mejor que nunca
les llegó a pasar en el transcurso de su puta vida?

¿y no será la muerte lo que en realidad busca uno
-su perfecto diamante, su caricia de niebla-
cada vez que persigue la felicidad, sin
obtener finalmente nada excepto
otro poco más de frustración, un nuevo desencanto
y en el mejor de los casos solo el temporal alivio
-y ese deseo abrumador de dormirse (no; de morirse no)-
que nos entra luego de echar un buen palo?
 
Última edición:
Los muertos no lloran ni se quejan, salvo que en realidad no estén del todo muertos, pero sí son capaces de despertar en los vivos un lacrímogeno sentimiento por la falta de compañía del bienaventurado muerto. Estar enterrado bajo dos metros de tierra no tiene mayor importancia lo verdaderamente jodido es que enterrado estés mientras estás relucientemente vivo...
tétrico poema...abrazos...Ángel
 
Última edición:
Las sensaciones más fuertes,
de las personas quizás no son los miedos,
si no los pequeños momentos que se anhelan...

chida composición... saludos
 
"¿y no será la muerte lo que en realidad busca uno
-su perfecto diamante, su caricia de niebla-
cada vez que se emperra en echarle el guante a la felicidad
y no obtiene a fin de cuentas nada que no sea
siempre un poco más de frustración, un nuevo desencanto
y en el mejor de los casos solo el temporal alivio
-y ese deseo abrumador de dormirse (no; de morirse no)-
que nos entra después de echar una buena cogida?"


Estás realmente inspirado, Villa. Excelente!
 

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