daniel amaya
Poeta fiel al portal
EXISTENCIA
Rodo una novela de mente profunda,
extraño para los débiles de razón,
no creen, no saben, solo especulan
estúpidos pensantes sin más opción.
Siempre estuve ciego, tal vez no quise ver,
sé que quiero ver, no con los ojos, con mí ser,
estoy solo, tal vez me acompaña el pensamiento,
estoy muerto, no lo sé, mi alma perdida en el holocausto.
La soledad volando en silencio borra la sonrisa,
un enorme pasillo solitario hacia la búsqueda,
el camino es largo, oscuro y espinoso, lo siente mi piel,
las atormentadas aves saludan al terror,
las sombras asechan el espacio asolador,
la suciedad asfixiando la vegetación,
las bellas mariposas lloran su trágica flor.
Veo lo que no ven, no con los ojos, con mí ser
ciegos pensantes con ojos, nunca reaccionara su vacío ser,
ignorantes, queriendo ser ignorantes ante lo que no quieren ver,
les preocupa lo insignificante, lo simple, lo menos importante,
la niebla entra en sus cabezas, no saben que son, no saben qué hacer.
Lloro los bellos recuerdos de aquello que tanto amé,
no le queda mucho tiempo a lo que tanto amo y amaré
los espectros ven mi tristeza, rodean mi pálido rostro
como quien acaricia el cabello de su única amada,
mis nostálgicas lágrimas ven el ocaso del noble verdor,
mi mente enloquece creyendo en algo que ya no existe,
solo me rodea la fría selva de lo que no creo y no siento
aquella con olor a cemento tan fría y muerta como el acero.
Los niños están caminando en la tempestad,
el fuego los está atrayendo a su boca,
los cuervos esperan con paciencia su oportunidad,
el azul de cielo es como el de nuestros ojos,
la justicia es tan inestable como la verdad
parece el fin, no lo sé, aun se puede continuar,
miro como lo sustancial se desvanece con el pasar del hombre
ignoran la vida, ignoran el ser, les hace falta temer,
hipócritas de lo que actúan, hipócritas como suenan
no se oyen, solo actúan lo que ciegamente les importa hacer.
El juego es peligroso, hay muchas piedras,
el río esta crecido, se escucha el ruido, ya casi esta encima
no te asomes tan cerca, de pronto una es para ti,
se consume todo, no aprenden de lo que no entienden,
entenderán cuando la marea les llegue al cuello
sin vacilar olvidaran la mentira de sus vellos,
tragaran basura desde donde la hicieron,
no soy igual, pero soy de ellos, yo también Sucumbo
condenados por la indigencia de una vida sin amor.
Ya no mostramos ni lo mejor de nosotros,
se desvaneció el oasis en la tormenta de arena,
las raíces murieron en la pena y el olvido
la muerte es dilema de todos los días,
el túnel está cerrado, no lleva a ninguna luz
los fantasmas del odio caminan con melodía,
mi alma desea ver el amanecer de un nuevo día.
Los animales burlan la torpeza de nuestro ser,
nuestros monstruos desayunan la existencia,
el alma tambalea en la cuerda floja,
los estragos queman la piel,
el agua se extingue obsequiando la sed,
la plaga todo consumió, la muerte entierra los pies,
el camino se pulverizó, no arranca el tren
no hay a donde ir, pronto no habrá nada que hacer.
El nido de culebras corrompe el corazón,
no ven con el alma, no ven con el ser,
la oscuridad flota, no hay estrellas,
no importa respirar, no hay con que,
no les importa vivir, no saben para que,
el cielo nos mira, todo está al revés.
Las palomas blancas volaron ayer,
aun existimos, vuelan hoy también
es posible continuar, no se ha perdido aun,
no veo con los ojos, veo con mí ser,
la pureza del amor nos obliga volver a nacer,
el cielo, el mar, las montañas recuerdan el amor,
el tiempo no se ha detenido, podemos corregir.
OSWALDO DANIEL AMAYA
Rodo una novela de mente profunda,
extraño para los débiles de razón,
no creen, no saben, solo especulan
estúpidos pensantes sin más opción.
Siempre estuve ciego, tal vez no quise ver,
sé que quiero ver, no con los ojos, con mí ser,
estoy solo, tal vez me acompaña el pensamiento,
estoy muerto, no lo sé, mi alma perdida en el holocausto.
La soledad volando en silencio borra la sonrisa,
un enorme pasillo solitario hacia la búsqueda,
el camino es largo, oscuro y espinoso, lo siente mi piel,
las atormentadas aves saludan al terror,
las sombras asechan el espacio asolador,
la suciedad asfixiando la vegetación,
las bellas mariposas lloran su trágica flor.
Veo lo que no ven, no con los ojos, con mí ser
ciegos pensantes con ojos, nunca reaccionara su vacío ser,
ignorantes, queriendo ser ignorantes ante lo que no quieren ver,
les preocupa lo insignificante, lo simple, lo menos importante,
la niebla entra en sus cabezas, no saben que son, no saben qué hacer.
Lloro los bellos recuerdos de aquello que tanto amé,
no le queda mucho tiempo a lo que tanto amo y amaré
los espectros ven mi tristeza, rodean mi pálido rostro
como quien acaricia el cabello de su única amada,
mis nostálgicas lágrimas ven el ocaso del noble verdor,
mi mente enloquece creyendo en algo que ya no existe,
solo me rodea la fría selva de lo que no creo y no siento
aquella con olor a cemento tan fría y muerta como el acero.
Los niños están caminando en la tempestad,
el fuego los está atrayendo a su boca,
los cuervos esperan con paciencia su oportunidad,
el azul de cielo es como el de nuestros ojos,
la justicia es tan inestable como la verdad
parece el fin, no lo sé, aun se puede continuar,
miro como lo sustancial se desvanece con el pasar del hombre
ignoran la vida, ignoran el ser, les hace falta temer,
hipócritas de lo que actúan, hipócritas como suenan
no se oyen, solo actúan lo que ciegamente les importa hacer.
El juego es peligroso, hay muchas piedras,
el río esta crecido, se escucha el ruido, ya casi esta encima
no te asomes tan cerca, de pronto una es para ti,
se consume todo, no aprenden de lo que no entienden,
entenderán cuando la marea les llegue al cuello
sin vacilar olvidaran la mentira de sus vellos,
tragaran basura desde donde la hicieron,
no soy igual, pero soy de ellos, yo también Sucumbo
condenados por la indigencia de una vida sin amor.
Ya no mostramos ni lo mejor de nosotros,
se desvaneció el oasis en la tormenta de arena,
las raíces murieron en la pena y el olvido
la muerte es dilema de todos los días,
el túnel está cerrado, no lleva a ninguna luz
los fantasmas del odio caminan con melodía,
mi alma desea ver el amanecer de un nuevo día.
Los animales burlan la torpeza de nuestro ser,
nuestros monstruos desayunan la existencia,
el alma tambalea en la cuerda floja,
los estragos queman la piel,
el agua se extingue obsequiando la sed,
la plaga todo consumió, la muerte entierra los pies,
el camino se pulverizó, no arranca el tren
no hay a donde ir, pronto no habrá nada que hacer.
El nido de culebras corrompe el corazón,
no ven con el alma, no ven con el ser,
la oscuridad flota, no hay estrellas,
no importa respirar, no hay con que,
no les importa vivir, no saben para que,
el cielo nos mira, todo está al revés.
Las palomas blancas volaron ayer,
aun existimos, vuelan hoy también
es posible continuar, no se ha perdido aun,
no veo con los ojos, veo con mí ser,
la pureza del amor nos obliga volver a nacer,
el cielo, el mar, las montañas recuerdan el amor,
el tiempo no se ha detenido, podemos corregir.
OSWALDO DANIEL AMAYA
Última edición: