Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Jean Paul Sartre.
Recuerdo que un día, mi hermano mayor volvió de la escuela muy emocionado (cursaba el bachillerato). Apenas entró a la casa dejó que a gritos brotara toda su emoción.
-¡Ha rechazado el Premio Nobel de Literatura!
Lo gritó varias veces, si hubiera contado con un equipo de sonido poderoso, la colonia rural se habría enterado de que un tal Jean Paul Sartre, el filósofo de moda, el gran pensador francés, había mostrado coherencia con su filosofía al rechazar ese galardón con el que el sistema pone una estrellita, como si fueran niños de kinder garden, a los intelectuales.
(Yo pienso que ese acto de Sartre nos invita a desairar en nuestra actividad creativa los estímulos y a propender a hacerlo por el valor o el disfrute de crear algo)
Yo me sentí motivado y empecé a dar saltos y a gritar
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
Solidario como he sido siempre.
A los 7 años, no sabía pronunciar bien el nombre del personaje ni entendía qué era eso de “filósofo”. Desde el Soconusco (Xoconoxco en lengua indígena) Jean Paul Sartre tuvo aquél día, en esa casita rural, grandes manifestaciones de apoyo, admiración y solidaridad de los humanos infantes y post pubertos, para no discriminar diré que algunos ladridos de nuestro querido perro, El Terry, que sin comprender nada, al ver la emotividad, se solidarizó con ella ladrando y correteando alegremente por el patio. Los que era bueno para sus amigos humanos también lo era para él.
Bueno, Sartre no figura en la misma lista de galardonados en la que, en diferente rubro, están Nixon y Obama; aunque tampoco lo está donde también figuran: Neruda, Miguel Ángel Asturias, Saramago, García Marquez y otros tantos que seguramente están ahí para que la mentada presea conserve un poco de prestigio para que sirva a la hora de volverla moneda de cambio para los preferidos, favoritos o los que están al servicio o pueden ser útiles al poder político y económico.
Después del orgasmo emotivo se quedó molestando la espinita esa de “qué es un filósofo”.
Por la tarde fui a tomar chocolate con la abuela, y como fue en el teletipo del periódico pueblerino de su propiedad, que publicaba tan solo dos enormes hojas en blanco y negro todos los días, donde llegó la noticia, supuse que ella era la más calificada para explicarme eso.
-“Los filósofos son unos señores que piensan sobre todas las cosas –dijo la abuela-, discuten entre ellos y luego nos explican a nosotros sus ideas”.
-¿Y eso para qué sirve?
A la abuela le gustaban ese tipo de charlas, era la oportunidad de decir lo que, a lado del abuelo, más letrado que ella, no podía, por pena "femenina".
-Pues mira hijo, si no existieran los filósofos, todavía matarían a pedradas en las calles a las mujeres que se “portaron mal”.
Todavía se pensaría que unos hombres son inferiores a otros por el color de su piel, por su lengua, por su dinero, o por ser físicamente más débiles que otros.
Mira hijo, los filósofos han ido desterrando de la mente del hombre las ideas que prevalecieron en las sociedades antiguas y con ello la vida parece que ha mejorado para muchos seres humanos. Luego vendrán otros y otros que como los anteriores nos pondrán a pensar sobre nuestras normas de conducta y nuestras creencias, las cuestionaran y nos darán nuevas ideas de cómo construir un mundo mejor para todos.
Decidí a partir de esa charla que no le quitaría la vista a ese tal Sartre. Y así lo hice.
De mi pueblito a la ciudad de México, el contraste en la cantidad de información era enorme. Allá, una sociedad aislada y cerrada en sus normas pueblerinas tan arraigadas ofrecía poco para mi interés, acaso algún maestro con inspiraciones intelectuales, la mayoría no lo son, son sujetos pragmáticos, especializados en enseñar un conjunto de preguntas con sus respectivas respuestas, como pretende el molde. En tanto que en la gran capital, los círculos que frecuentaba mi hermano mayor, ya en la Universidad, ofrecían no solo datos: visiones y opiniones personales muy interesantes.
Sartre, el niño consentido de la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo XX.
-¿Qué dijo Sartre?
¡Eso dijo!
Prohibido prohibir
Un individuo libre que se responsabiliza de sus actos de libertad. Y la mierda esa del neoliberalismo plagia para su personal beneficio las ideas brillantes y libertarias.
El marxismo enseñó: “proletarios del mundo uníos”. Nunca se dio. Los intentos de una sociedad que nos liberara se volvió contra nosotros: nuestras prisiones. Pero los canallas del mundo sí se unieron con el propósito de siempre: usar a las masas como fuente de toda su riqueza.
“Prohibido prohibir” se reflejó en un capitalismo salvaje, sin reglas.
Los cerdos no tiene ideas, todo lo plagian, lo imponen a todos porque tienen el control del Estado. Tienen el poder de los medios de comunicación y el dinero para hacer que las personas crean lo que ellos quieren que crean. La gente que les sirve se vuelve la gente buena; los que ponen en peligro sus intereses son malos, son violentos, mentirosos, peligrosos.
¿Qué tiene que ver todo esto con Sartre?... Pues la idea: Desnudar, comprender, opinar y actuar en consecuencia. La sociedad en que vivimos es nuestra responsabilidad. Somos responsables de nuestra vida, no hay otro responsable más que nosotros mismos. Debemos revisar siempre nuestra actitud, nuestras ideas, para que lo que nos han enseñado no surja inconscientemente y nos vuelva rehén de sus postulados.
Hasta el siglo XX llegó imbatible ese cuadro familiar y social que exhibe a los integrantes de la sociedad como seres prototipo, cada cual con su papel, y el ideal de lo perfecto tenía relación con la cercanía a ese molde. Hombre mujeres, jóvenes, niños, todos ellos sujetos a eventos programados a lo largo de toda su vida como esos relojes de cuerda. Todos aquellos que no podían encajar en el molde eran rechazados y los que encajaban eran felices (...) como exactamente se debía ser feliz en la vida.
Hay algo, sin embargo, que, Sartre, pese a su capacidad de pensar o liderar. La otra humanidad. La rezagada. La más oprimida de las dos: la femenina. La mujer era una especie (lo será aún) de rehén de ese molde. Funcionaba quizá como el molde mismo de esa sociedad a la que ellos llamaron “burguesa”. Su papel de matriz no solo orgánica sino formativa de la humanidad le hacía ser el proyecto de esa idea de lo perfecto. Teniéndola a ella se tiene el control del hombre del futuro. Son las mujeres, más que los hombres, quienes permanecen más tiempo al lado de los hijos durante toda la vida. El contacto entre hijo y madre en las épocas formativas es determinante en la futura personalidad del ser humano. Y no solo influye en eso. Es una opinión personal. Pero, quizá las mujeres no se han dado cuenta que lo que llaman “machismo”, y los lineamientos de una sociedad controlada y favorable a los hombres tiene mucho que ver en cómo educan a sus hijos.
Es mayormente, la mujer la que le pone todas las objeciones a la otra mujer, esa que se casará con su hijo. La que la califica de ramera, floja, inepta... ¿será?... yo solo invito a la reflexión. La guerra entre mujeres por la pareja, no se escenifica entre dos seres muy pensantes, es guerra entre muñecas, entre curvas, entre maquillajes, bueno, hoy la tecnología permite que en las lides femeninas se incluya gran armamento siliconado. El objeto sexual o decorativo no se mira como una aberración en esta batalla, es la armadura perfecta. Solo pienso.
Al existencialismo llega rezagada la humanidad femenina. Precisa de otras luchas, como esos cursos pre especializados que se toman antes de iniciar una maestría o un doctorado. Simone de Beauvoir da esa batalla en el terreno intelectual y filosófico. La liberación de “La Matriz” orgánica e intelectual de la humanidad es más que fundamental y necesaria, ellas nos educan, ellas nos enseñan más íntimamente el lenguaje de los afectos, libres ellas, equilibradas las dos humanidades, aprenderemos a buscar una sociedad más justa, o al menos, a inventar mejores utopías.
Este texto tiene pocas referencias que dejar sobre su origen porque se formó con cuestiones y reflexiones que me fueron inspiradas desde la juventud estudiantil. La vida y obra de Sartre está hoy en día, como debiera ser todo conocimiento, al alcance de todos los usuarios de internet. Así que les aportaré unas de las tantas ligas que hay para saber más de su impresionante vida.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Paul_Sartre
una de tantas opciones de youtube
[video=youtube;CNt-bMw0Hcw]https://www.youtube.com/watch?v=CNt-bMw0Hcw[/video]
Recuerdo que un día, mi hermano mayor volvió de la escuela muy emocionado (cursaba el bachillerato). Apenas entró a la casa dejó que a gritos brotara toda su emoción.
-¡Ha rechazado el Premio Nobel de Literatura!
Lo gritó varias veces, si hubiera contado con un equipo de sonido poderoso, la colonia rural se habría enterado de que un tal Jean Paul Sartre, el filósofo de moda, el gran pensador francés, había mostrado coherencia con su filosofía al rechazar ese galardón con el que el sistema pone una estrellita, como si fueran niños de kinder garden, a los intelectuales.
(Yo pienso que ese acto de Sartre nos invita a desairar en nuestra actividad creativa los estímulos y a propender a hacerlo por el valor o el disfrute de crear algo)
Yo me sentí motivado y empecé a dar saltos y a gritar
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
Solidario como he sido siempre.
A los 7 años, no sabía pronunciar bien el nombre del personaje ni entendía qué era eso de “filósofo”. Desde el Soconusco (Xoconoxco en lengua indígena) Jean Paul Sartre tuvo aquél día, en esa casita rural, grandes manifestaciones de apoyo, admiración y solidaridad de los humanos infantes y post pubertos, para no discriminar diré que algunos ladridos de nuestro querido perro, El Terry, que sin comprender nada, al ver la emotividad, se solidarizó con ella ladrando y correteando alegremente por el patio. Los que era bueno para sus amigos humanos también lo era para él.
Bueno, Sartre no figura en la misma lista de galardonados en la que, en diferente rubro, están Nixon y Obama; aunque tampoco lo está donde también figuran: Neruda, Miguel Ángel Asturias, Saramago, García Marquez y otros tantos que seguramente están ahí para que la mentada presea conserve un poco de prestigio para que sirva a la hora de volverla moneda de cambio para los preferidos, favoritos o los que están al servicio o pueden ser útiles al poder político y económico.
Después del orgasmo emotivo se quedó molestando la espinita esa de “qué es un filósofo”.
Por la tarde fui a tomar chocolate con la abuela, y como fue en el teletipo del periódico pueblerino de su propiedad, que publicaba tan solo dos enormes hojas en blanco y negro todos los días, donde llegó la noticia, supuse que ella era la más calificada para explicarme eso.
-“Los filósofos son unos señores que piensan sobre todas las cosas –dijo la abuela-, discuten entre ellos y luego nos explican a nosotros sus ideas”.
-¿Y eso para qué sirve?
A la abuela le gustaban ese tipo de charlas, era la oportunidad de decir lo que, a lado del abuelo, más letrado que ella, no podía, por pena "femenina".
-Pues mira hijo, si no existieran los filósofos, todavía matarían a pedradas en las calles a las mujeres que se “portaron mal”.
Todavía se pensaría que unos hombres son inferiores a otros por el color de su piel, por su lengua, por su dinero, o por ser físicamente más débiles que otros.
Mira hijo, los filósofos han ido desterrando de la mente del hombre las ideas que prevalecieron en las sociedades antiguas y con ello la vida parece que ha mejorado para muchos seres humanos. Luego vendrán otros y otros que como los anteriores nos pondrán a pensar sobre nuestras normas de conducta y nuestras creencias, las cuestionaran y nos darán nuevas ideas de cómo construir un mundo mejor para todos.
Decidí a partir de esa charla que no le quitaría la vista a ese tal Sartre. Y así lo hice.
De mi pueblito a la ciudad de México, el contraste en la cantidad de información era enorme. Allá, una sociedad aislada y cerrada en sus normas pueblerinas tan arraigadas ofrecía poco para mi interés, acaso algún maestro con inspiraciones intelectuales, la mayoría no lo son, son sujetos pragmáticos, especializados en enseñar un conjunto de preguntas con sus respectivas respuestas, como pretende el molde. En tanto que en la gran capital, los círculos que frecuentaba mi hermano mayor, ya en la Universidad, ofrecían no solo datos: visiones y opiniones personales muy interesantes.
Sartre, el niño consentido de la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo XX.
-¿Qué dijo Sartre?
¡Eso dijo!
Prohibido prohibir
Un individuo libre que se responsabiliza de sus actos de libertad. Y la mierda esa del neoliberalismo plagia para su personal beneficio las ideas brillantes y libertarias.
El marxismo enseñó: “proletarios del mundo uníos”. Nunca se dio. Los intentos de una sociedad que nos liberara se volvió contra nosotros: nuestras prisiones. Pero los canallas del mundo sí se unieron con el propósito de siempre: usar a las masas como fuente de toda su riqueza.
“Prohibido prohibir” se reflejó en un capitalismo salvaje, sin reglas.
Los cerdos no tiene ideas, todo lo plagian, lo imponen a todos porque tienen el control del Estado. Tienen el poder de los medios de comunicación y el dinero para hacer que las personas crean lo que ellos quieren que crean. La gente que les sirve se vuelve la gente buena; los que ponen en peligro sus intereses son malos, son violentos, mentirosos, peligrosos.
¿Qué tiene que ver todo esto con Sartre?... Pues la idea: Desnudar, comprender, opinar y actuar en consecuencia. La sociedad en que vivimos es nuestra responsabilidad. Somos responsables de nuestra vida, no hay otro responsable más que nosotros mismos. Debemos revisar siempre nuestra actitud, nuestras ideas, para que lo que nos han enseñado no surja inconscientemente y nos vuelva rehén de sus postulados.
Hasta el siglo XX llegó imbatible ese cuadro familiar y social que exhibe a los integrantes de la sociedad como seres prototipo, cada cual con su papel, y el ideal de lo perfecto tenía relación con la cercanía a ese molde. Hombre mujeres, jóvenes, niños, todos ellos sujetos a eventos programados a lo largo de toda su vida como esos relojes de cuerda. Todos aquellos que no podían encajar en el molde eran rechazados y los que encajaban eran felices (...) como exactamente se debía ser feliz en la vida.
Hay algo, sin embargo, que, Sartre, pese a su capacidad de pensar o liderar. La otra humanidad. La rezagada. La más oprimida de las dos: la femenina. La mujer era una especie (lo será aún) de rehén de ese molde. Funcionaba quizá como el molde mismo de esa sociedad a la que ellos llamaron “burguesa”. Su papel de matriz no solo orgánica sino formativa de la humanidad le hacía ser el proyecto de esa idea de lo perfecto. Teniéndola a ella se tiene el control del hombre del futuro. Son las mujeres, más que los hombres, quienes permanecen más tiempo al lado de los hijos durante toda la vida. El contacto entre hijo y madre en las épocas formativas es determinante en la futura personalidad del ser humano. Y no solo influye en eso. Es una opinión personal. Pero, quizá las mujeres no se han dado cuenta que lo que llaman “machismo”, y los lineamientos de una sociedad controlada y favorable a los hombres tiene mucho que ver en cómo educan a sus hijos.
Es mayormente, la mujer la que le pone todas las objeciones a la otra mujer, esa que se casará con su hijo. La que la califica de ramera, floja, inepta... ¿será?... yo solo invito a la reflexión. La guerra entre mujeres por la pareja, no se escenifica entre dos seres muy pensantes, es guerra entre muñecas, entre curvas, entre maquillajes, bueno, hoy la tecnología permite que en las lides femeninas se incluya gran armamento siliconado. El objeto sexual o decorativo no se mira como una aberración en esta batalla, es la armadura perfecta. Solo pienso.
Al existencialismo llega rezagada la humanidad femenina. Precisa de otras luchas, como esos cursos pre especializados que se toman antes de iniciar una maestría o un doctorado. Simone de Beauvoir da esa batalla en el terreno intelectual y filosófico. La liberación de “La Matriz” orgánica e intelectual de la humanidad es más que fundamental y necesaria, ellas nos educan, ellas nos enseñan más íntimamente el lenguaje de los afectos, libres ellas, equilibradas las dos humanidades, aprenderemos a buscar una sociedad más justa, o al menos, a inventar mejores utopías.
Este texto tiene pocas referencias que dejar sobre su origen porque se formó con cuestiones y reflexiones que me fueron inspiradas desde la juventud estudiantil. La vida y obra de Sartre está hoy en día, como debiera ser todo conocimiento, al alcance de todos los usuarios de internet. Así que les aportaré unas de las tantas ligas que hay para saber más de su impresionante vida.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Paul_Sartre
una de tantas opciones de youtube
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