Éxodo 21:23-25
Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.
Brincan los testimonios
hundiendo al acusado
¡Se lo carguen los demonios!
Su vida se ha tasado.
Sancionado su crimen
por leyes inmemorables.
¡Ahora hermoseen y limen
sus huesos con afilados sables!
La justicia rápida y certera
es más misericordiosa,
que pudrirse en la cantera
esperando letal intervenosa.
Maldad genera reacción
con fuerza semejante.
El asesinato es abominación
aún el impuesto por toga elegante.
Estamos en la disyuntiva
de perdonar cualquier afrenta
en una sociedad constructiva
de toda maldad exenta.
Cuando se cumpla esa utopía
llegarán nuevos albores.
Mientras tanto la arpía
golpea a los desertores.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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