Malex
Poeta recién llegado
No, hoy no quiero ver las sombras de tu cuerpo dòcil,
me conformo con escuchar tu vocalizaciones cuatrisìlabas
quebrantando con chantajes mis pàginas en blanco,
me conformo con tus alegrias transfiguradas exquisitamente
en almendra y azul en el òleo de tus pùpilas.
Las teclas del piano sollozan en aquèl rincòn central,
claman desesperadamente la porcelana de tus dedos y no,
hoy no quiero ver a esa musica agonizar sin jerèz
sobre el diapasòn dormido de tu guitarra color terracota.
Asi que, no dejes que la madre tierra de tus melodìas
se eclipse con el lado oscuro de la luna, no por favor,
no te dejes marchitar pàlido clàvel cazatalentos,
no permitas que las gemelas envidias tiñan de alondra
la apòlogia de tus pecas, no lo permitas tu inmortal.
me conformo con escuchar tu vocalizaciones cuatrisìlabas
quebrantando con chantajes mis pàginas en blanco,
me conformo con tus alegrias transfiguradas exquisitamente
en almendra y azul en el òleo de tus pùpilas.
Las teclas del piano sollozan en aquèl rincòn central,
claman desesperadamente la porcelana de tus dedos y no,
hoy no quiero ver a esa musica agonizar sin jerèz
sobre el diapasòn dormido de tu guitarra color terracota.
Asi que, no dejes que la madre tierra de tus melodìas
se eclipse con el lado oscuro de la luna, no por favor,
no te dejes marchitar pàlido clàvel cazatalentos,
no permitas que las gemelas envidias tiñan de alondra
la apòlogia de tus pecas, no lo permitas tu inmortal.